Migración internacional y desarrollo comunitario Opciones para la práctica colectiva y la política pública en zonas periurbanas de Cochabamba
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JUSTIFICACIÓN

El trabajo parte de una necesidad urgente y práctica de conocer los efectos socio-económicos, culturales y políticos de la migración internacional desde la zona sud de Cochabamba, Bolivia.
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MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y DESARROLLO LOCAL: VIVENCIAS PERI-URBANAS

 

THEO RONCKEN, ACCIÓN ANDINA - BOLIVIA

Presentación [i]

Migración internacional y desarrollo en el lugar de origen se interrelacionan de muchas maneras. De éstas, sigue recibiendo una atención preferencial la temática del impacto o posible impacto de aspectos económicos (el envío de remesas) de respuestas individuales (entre familiares) a un nivel macro (en los índices de desarrollo nacional). Por lo tanto, aún no tenemos mucha idea de los nuevos procesos sociales, culturales y políticos en las comunidades locales que se vinculan con la migración internacional. Es lo que espero cambiar un poquito con este aporte sobre la relación entre migración internacional y desarrollo local en zonas periurbanas de la ciudad de Cochabamba.

Lo que sigue son resultados preliminares de un estudio iniciado en noviembre 2007 en el marco del Programa de Mediación Laboral del Centro Vicente Cañas[ii]. Dicho programa es coordinado con contrapartes españolas y acompaña desde el año 2003 a cerca de 35 familias de la zona sud en su proceso de inserción en las dinámicas migratorias entre Bolivia y España. Acompañar significa en este caso: ayudar en la creación de condiciones que faciliten una migración ‘regular' (con garantías laborales y legales) del padre de familia; hacer un seguimiento personalizado en ambos lados; y brindar el apoyo profesional requerido.

Tras cinco años de camino en este trabajo y estimulado por su participación en los debates sobre migración y codesarrollo en varios espacios internacionales, el Centro Vicente Cañas vio la necesidad de mejor entender el conjunto de factores económicos, sociales, culturales y políticos que se entretejen con los procesos migratorios de la zona sud.

Una de las características centrales de la población de esta zona de enorme expansión, es su origen inmigrante rural y/o minero. Desde la perspectiva de las personas que habitan estos centros periurbanos, el proceso de transición demográfica del cual son sujetos responde a problemas estructurales de carácter económico, que obligaron tanto a individuos y familias a abandonar sus zonas de origen en busca de oportunidades laborales que les permitieran mejorar sus condiciones de vida (Espósito y Arteaga 2005: 64). De esta manera, la reciente ola migratoria a España (del año 2001 en adelante) se arrolló en estos sitios sobre procesos de configuración de lo comunitario recientes, si no muy recientes.

Por lo tanto, en un primer instante la investigación planteó realizar un abordaje de lo colectivo a partir de la recolección, el análisis y la contrastación de vivencias y percepciones individuales y/o familiares. Se formuló como objetivo general: "precisar el impacto de la migración internacional en la presencia o no de elementos que generen condiciones para el desarrollo comunitario"; lo que para fines de este encuentro, nos lleva a una primera tarea: la de acercarnos un poco más a los posibles significados de "desarrollo" y de lo "comunitario" en el contexto de la zona sud de Cochabamba.

 

Desarrollo local

 

En las últimas décadas, el ámbito económico, político y social de las colectividades se relaciona de forma muy estrecha al concepto de desarrollo, definiéndolo como un proceso de cambio hacia un estado superior, el cual es favorable y deseable.

En sus diferentes formas y niveles, el desarrollo permitiría conjuncionar varias fuerzas sociales dentro de un tiempo y espacio especifico, permitiendo crear cambios donde modifiquen la situación del momento. De este modo al desarrollo se lo entiende como aquella unión de funcionamiento entre la economía y formas productivas, instituciones públicas, estilos de vida y ciudadanía. Hoy además, a menudo se equipara el desarrollo con la expansión de una unidad productiva, donde ésta puede ser una sociedad entera. En Bolivia, las autoridades nacionales recientemente llegaron a plantear como anti-tesis a ello la promoción de un objetivo para la sociedad del "bien vivir", sin que éste aún haya podido plasmarse en un conjunto de políticas públicas coherentes y realistas.

En torno al término de desarrollo ha surgido una gran proliferación de significados, los cuales exigen identidad propia según sus características individuales. De esta manera, en función de la creación de una visión sobre el desarrollo y la forma mas apta para acercarse a un sector especifico, se define el desarrollo local ubicado en una comunidad determinada. A este concepto de desarrollo local se lo puede especificar en los siguientes tres espacios:

  • El campo económico y socio-cultural conformado por una diversidad de ámbitos articulados los unos a los otros dentro de lo institucional y territorial.
  • Las dinámicas que ocasionan la transformación del conjunto de estos espacios.
  • La capacidad que posee una sociedad de poder encaminar su desarrollo orientando su propia transformación.

De esta manera, el desarrollo local impulsa a los propios actores locales en el desempeño de proyectos autónomos dentro las comunidades, que se concretan a partir de un profundo conocimiento del entorno y entendimiento de las comunidades que habitan el territorio. Para la población de los barrios participantes de esta investigación, el desarrollo local es un factor determinante en la definición de su residencia y el nivel de pertenencia en el lugar. Características y requisitos esenciales, tales como servicios básicos, son importantes para el desarrollo cotidiano de su existencia:

"Para vivir mejor nosotros queremos luz y agua, eso nomás queremos. Si habría luz y agua, mas mejores serian los niños también, ¿no? para que se bañen, para que hagan sus tareas también falta luz. Si tuviera luz podría mirar tele, escuchar radio. Nos faltarían caminos también, es que no hay movilidad que suba."

Suele existir situaciones donde la población carece de tales servicios básicos, pero aún así, su sentido de pertenencia y su necesidad de proteger un pequeño espacio privado, no son sobrepasados por estas ausencias o precariedades. Es la situación de muchos vecinos de Lomas de Santa Bárbara, un barrio atravesado por enormes torres de alta tensión de acero frío cuyo tono y textura chocan con el color barro de los caminos, las piedras y las casas. Irónicamente, las reuniones de delegados vecinales de los días jueves por la noche se suele llevar a cabo en las tinieblas de un foco trémulo o una vela, bajo el zumbido de los gruesos cables que llevan luz a lugares ajenos. La participación y organización social de este barrio se van marcando por estas particularidades y ritmos de acceso a servicios básicos. Más del 25% de los vecinos afirma tener o alquilar una vivienda en otra parte de la ciudad. En las palabras de un dirigente: "ahorita, por la luz (la gente) no está viviendo mayormente, y por (esperar que se inaugure) el colegio".

En las visiones de desarrollo de estas poblaciones existen elementos claves como las obras físicas y tangibles: la construcción de escuelas, hospitales o iglesias, el arreglo de plazas u otros espacios públicos del lugar con una capacidad aglutinadora. Sin embargo, en la obtención del deseado desarrollo de la comunidad, también existe un gran horizonte en relación a sectores productivos:

"Yo quiero acotar esto, un barrio no vive solamente de agua potable, alcantarillado, pero las autoridades se han olvidado de esta parte, porque en cada sector hay que ver, las autoridades decía ¿no?, de ver las posibilidades de dar un apoyo, ver cómo industrializar un sector..., las autoridades no se fijan en este lado, que puede ser una zona industrial, no le dan oportunidad, no le dan apoyo, solamente hablan de agua potable, alcantarillado, empedrado, todo (es) servicios básicos"

De esta manera, el desarrollo productivo de cada zona, como parte de su desarrollo local comunitario, está a menudo visto como dependiente del rol que cumplan las autoridades, quienes deberían establecer situaciones propicias donde los productores puedan concretar su misión.

Por otra parte en los lugares de estudio, que reúnen a muchas familias de la migración interna, es común encontrar entre su población una fascinante combinación de pertenencias simultáneas a comunidades diversas de áreas rurales y urbanas. A menudo, la economía familiar y su organización social giran en torno a la capacidad de articular diversas actividades laborales, entre ellas muy diversas, como pueden ser el profesorado, la venta de productos agrarios y el pastoreo de ovejas. Estas dinámicas también involucran la construcción de lo comunitario, ya que existe un constante ir y venir entre una comunidad y la otra, lo que conlleva el continuo intercambio de experiencias de ambos lados. No es raro encontrar pobladores con experiencias y/o cargos de liderazgo en más de una comunidad.

 

Seguridad y transnacionalización

 

Lo periurbano es, a menudo, percibido como un problema (social, económico) urbano. En su espacio se expresa la exclusión como un correlato de la vulnerabilidad dada por la precaria relación de la "gente necesitada" con las actividades que generan ingresos (Espósito y Arteaga 2005: 66). La ausencia o insuficiencia de seguridad humana de este sector de la población corresponde a una relación social reproducida en el ámbito local en correlación con las dinámicas globales.

Una dimensión de la migración internacional, son los procesos de transnacionalización. Según Faist (citado en Fauser 2008),

"estos contribuyen a un nuevo protagonismo de procesos y vínculos que atraviesan fronteras y constituyen espacios sociales transnacionales... definidos como vínculos regulares, estables y duraderos que llegan más allá de las fronteras de los estados soberanos."

Fauser (ibid) se refiere a una "transnacionalidad desde abajo" en la que los migrantes "mantienen y establecen relaciones sociales, vínculos y redes más allá de las fronteras de los estados". En círculos académicos existe un nutrido debate sobre la importancia y las características de un nuevo modelo de articulación social: la "familia transnacional". Esta idea se contradice con el análisis que hace Nef (1999) del impacto de la política económica global en las formas de organización social:

"Las redes transnacionales son mecanismos para la integración y el fortalecimiento de la élite que son facilitados por corporaciones universales, organizaciones internacionales, organizaciones profesionales y ONGs. Grupos primarios, como la familia, el vecindario, el pueblo y los amigos, pierden su función como grupos de referencia y vehículos de apoyo social."

Para Nef, la sociedad de hoy, de mayor inequidad y prevalencia de interacciones excluyentes, se caracteriza más bien por la fragmentación, una "desintegración aguda de las estructuras existentes y el debilitamiento de la solidaridad", que "hacen extremamente difícil la adaptación social a cambios que son inducidos desde fuera."

Visto así, lo que se transnacionaliza ante todo, es la inseguridad de las familias migrantes y sus comunidades. Esto se relaciona también con cambios en el tipo de seguridad que se busca o se permite construir en el marco de la globalización institucionalizada. Bauman (2005: 125) hace referencia a una "superestructura política requerida por la nueva jerarquía de poder", un orden global que "precisa mucho desorden local para no tener nada que temer." También Aradau (2008) cuestiona las formas en las que hoy se suele vincular la seguridad con la transformación de lo comunitario: "La exposición de prácticas de la seguridad demuestra cómo la violencia y la excepcionalidad no son simples discursos de performance que se mantienen dentro el espectáculo político, sino que hacen nuestra cotidianidad por medio de tecnologías burocráticos e innumerables maneras en las que dichas tecnologías nos gobiernan."

Aradau aboga por la necesidad de reconsiderar la actual vinculación del "desarrollo" a cuestiones de seguridad:

"Hace veinte años, las políticas de desarrollo hablaban mucho más de igualdad que hoy día... Necesitamos exponer la situación y decir: la forma en la que las sociedades están cambiando está mal. Y no se trata de la gente (migrante) que está entrando... Se tiene que considerar el tema de la flexibilización y el hecho que los trabajos se están volviendo más y más precarios."

Esta propuesta de volver a buscar caminos hacia la inclusión y la equidad, pasa por una reconstrucción de las estructuras de solidaridad perdidas o debilitadas -y probablemente también por una revaloración de lo comunitario en ámbitos locales. A respecto, Bauman (2005: 102) presenta un estado de arte bastante sombrío:

"La percepción de la injusticia y de los agravios que suscita, como tantas otras cosas en la época de desvinculación que define el estado ‘líquido' de la modernidad, ha sufrido un proceso de individualización. Se supone que los problemas se sufren y solucionan en solitario y son singularmente inadecuados para acumularse en una comunidad de intereses que busca soluciones colectivas a problemas individuales."

 

Identidad y organización social

 

Una de las consecuencias de la observada pérdida de capacidades colectivas de adaptación a lo que traen los nuevos vientos, es "la continua redefinición de las esferas de lo personal, lo privado y lo público" (Nef 1999).

En referencia a los procesos mundiales de conglomeración de las poblaciones en mega-ciudades, Bech señala que "tendemos a convertirnos mutuamente en superficies, por la simple razón de que esto es lo único que una persona puede percibir en el espacio urbano de una multitud de extraños" (citado en Bauman 2005: 172).

Sin embargo, la historia particular de ocupación demográfica de las zonas periurbanas del sur de Cochabamba, tiene una serie de características que han permitido la construcción de identidades colectivas propias con impactos en la cohesión y organización social de sus pobladores. Si definimos "identidad" como la toma de consciencia sobre las diferencias y unicidades, la zona sud expresa la existencia de mucha identidad colectiva. Ávila Sánchez (citado en Zápotocká 2007: 81) destaca la importancia del vínculo con lo rural:

"Los barrios periurbanos se fueron construyendo con características mezcla entre lo rural y lo urbano, en medio de prácticas de articulación sociocultural de origen campesino. Y, lo que es más curioso aún, en este espacio tienden a convivir ambas formas de vida con más sincronías que negaciones. Por lo tanto se trata de un espacio donde lo urbano y lo rural conviven de manera simultánea, con fronteras difusas; haciendo del mismo aquello que los ‘urbanistas' llaman una realidad periurbana".

Para Zápotocká (ibid: 19), esta convivencia con lo rural implica también "una reproducción de la pobreza rural, la inequidad y la segregación sociocultural, que la sociedad boliviana arrastra a lo largo de su pasado colonial e historia republicana". Achi y Kirchheimer (s.f.) la describen como "una trama urbana segregada, lo cual alimenta en la población de estos barrios el sentimiento de no pertenencia y la sensación de que son considerados ‘ciudadanos de segunda clase'".

De esta manera, existe una vivencia de la exclusión de toda la zona sud que se sustancia en términos de contraposición a otras áreas de la ciudad que cuentan con servicios e infraestructura. Espósito y Arteaga (2005: 123-4) explican cómo en este contexto cobra relevancia la memoria colectiva como "la expresión de una experiencia organizativa que adquiere significación de acuerdo a las necesidades de las y los vecinos." Los autores destacan la existencia de procesos de (re)articulación social los que "se coligen a partir de las relaciones entre la estructura organizativa vecinal, la concienciación de las y los vecinos respecto al sistema político y el contenido ideológico de la práctica organizativa".

 

Migración e inseguridad social

 

Los procesos de la migración al exterior no están ajenos a la continua redefinición de lo personal, lo privado y lo público que constató Nef. Un primer aspecto que los relaciona es el hecho que para la mayoría de las familias bolivianas con uno o más parientes en el exterior, la decisión de migrar se inscribe en la idea planteada por Bauman sobre problemas que son sufridos y solucionados en solitario, en este caso, en el ámbito estrictamente familiar. En las palabras de un vecino: "Sobre todo, para el boliviano, es el factor económico. La migración refleja la cosa económica, numérica. Como familia, como individuo, el migrante mejora su situación."

Sin embargo, mientras que para varias familias las remesas de la migración ayudan a estabilizar su situación económica, con la migración crecen y se transnacionalizan sus otras inseguridades, siendo las más visibles las del ámbito social.

Nef (1999) ha definido la seguridad social como "la libertad de discriminaciones que pasan por edad, género, etnicidad o estatus social. Esto implica el acceso a ‘redes de seguridad', conocimientos e información, así como la posibilidad de asociarse". En su historia migratoria, al pasar a formar parte del entorno (peri)urbano, muchas familias de la zona sud perdieron algo de la fuerza y unidad que aún caracteriza el funcionamiento de la familia extendida en las áreas rurales de donde originan. Estos cambios suelen profundizarse con la salida al exterior de uno o más parientes.

Sobre todo el reemplazo temporal de la responsabilidad materna y paterna directa para con los hijos de migrantes requiere adaptaciones de envergadura en los planes de vida de hermanas y hermanos, hijas e hijos, padres y madres de las y los migrantes; y no es extraño que éstos hablen de sus aportes en este terreno como sacrificios. "Ahorita estoy esclavizada, entonces soy yo la que está afectada, no ellos. Ellos están felices porque no les falta nada", dice la mamá de un migrante quien se quedó a cargo de sus nietos.

En particular en barrios de reciente formación como son Lomas de Santa Bárbara y Mineros San Juan, estos cambios de roles también involucran traslados de la residencia. Ha sido el caso de una pareja de Anzaldo que tras la salida de una hija a España se mudó a la ciudad para cuidar la casa y los nietos. Ante el anuncio del próximo retorno de la migrante, su mamá nos comentó: "Aquí va vivir. Esta es su casa. Nosotros nos vamos a ir. -¿Volverán a Anzaldo? -No, ya no, aquí buscaremos dónde vivir."

Muchos otros testimonios hablan de efectos profundos en las relaciones afectivas dentro de la familia. Una joven quien asumió el rol de mamá para con sus sobrinos concluye sobre los cambios para sus hermanos y hermanas en España que:

"Con su viaje se ha perdido todo realmente. Sus hijos no son los mismos, ellos tampoco... (Los hijos,) este último que han llegado sus papás, no han demostrado cariño hacia sus papás, ni sus papás hacia ellos. Como que no les importa, les han dejado muchos años, cómo van a tratar con ellos, no (lo) saben, y sus hijos más que estar con sus papás, prefieren estar con nosotros."

 

Migración y espacio público

 

A pesar de que en los medios de comunicación y otros espacios públicos, se ha comenzado a difundir las penosas vivencias personales de familias en las que la migración al exterior ha sido, sobre todo, un sufrimiento; en los barrios estas vivencias siguen siendo sumamente recluidas en espacios privados. Hemos encontrado que en medida que son los efectos afectivos de la separación de las familias los que se viven con más fuerza, el tema de las causas y los efectos de la migración externa, se ha ido privatizando. Aún las formas más perceptibles de su presencia pública (en cuanto a lo visible para los vecinos prevalece la construcción de casas con murallas altas) enfatizan esta privatización e invitan a miradas y reflexiones a partir de modelos socio-económicos en los que se considera lo económico por separado de lo social.

La dificultad de hablar con los vecinos sobre un tema tan personal como los efectos familiares de la migración, fue obvia en varias de las entrevistas. A pesar de que en su barrio el 14.6% de las familias tienen familiares en el exterior, un dirigente de Lomas de Santa Bárbara opinó que no afecta al barrio: "No afecta. Dejan casitas a otras personas... Se han ido con familiares, con marido, mujer, con sus hijos, así. No dejan casi sus hijos aquí."

De manera parecida nos habló un vecino del mismo barrio con cuñados en el exterior. El señor nos comentó que la migración no tenía ningún efecto en la familia acá y que les iba bien tanto a los migrantes como a todos los que están aquí, y que "no, no han dejado a hijos acá". Sin embargo, mientras que seguimos hablando, apareció un niño de unos 5 años, que resultó ser hijo de una de las migrantes, dejado al cuidado del entrevistado.

Esta privacidad en relación a las dificultades que se viven en familia, teniendo uno o más parientes en el exterior -especialmente en cuanto a efectos de desestructuración familiar -es entendible dado que la imagen más fuerte de la migración que se maneja en los medios de comunicación son variantes de "La triste historia de los hijos de migrantes." Otros titulares de artículos de periódico hablan de: "Hijos de migrantes: entre el delito y el abuso"; "Hijos sin amor ni control", o: "Familias de emigrantes se destruyen en divorcios."

Si bien es preocupante la situación de los familiares de migrantes, sobre todo para los hijos e hijas, este tipo de advertencias dramáticas crean una imagen pública del migrante como una persona más preocupada por lo económico que por lo familiar: "La migración llena los bolsillos pero afecta el corazón." A los migrantes y sus familias se les imputa motivaciones y valores. Un joven de Mineros San Juan opinó:

"Hacen sus casas grandes, hacen sus casas lindas ¡uh! Al estilo de allá hacen sus casas, he visto aquí. Pero en ahí nadie vive, viven cuidadoras, así, señoras. Toda su familia vive allá y se hacen una casa de miércoles. Y además también se compran hartas cosas, se compran todo lo último ¿no? Se compran autos así."

Estas observaciones e imágenes impulsan a los migrantes y sus familiares a mantener más privacidad en torno a su involucramiento en el tema. La situación precaria y sin papeles de los y las migrantes en el exterior ocasiona que sus familiares en Bolivia busquen minimizar aún más el conocimiento público de su situación. A su vez, la privatización del tema suele reforzar las imágenes públicas simplificadas, al facilitar la conversión mutua en superficies a la cual se refiere Bech con respecto a la vida urbana moderna. De la Torre (2008) señala que la privacidad o la presencia pública del tema de la migración, puede ser también distinta, como es el caso en la zona rural de Arbieto:

"Todos los efectos de la migración son vividos de una manera más comunitaria, se habla de contextos transnacionalizados. (...) La forma en que se paga el trabajo, la forma en que se viven las fiestas, la forma en que se consume la cultura, la sociabilidad, las instancias de reunión, los partidos, las ligas; toda la vida comunitaria ya es transnacional en estos espacios rurales."

De la Torre argumenta que es el reconocimiento común y público de la importancia de la migración al exterior que les facilita a los lugareños de Arbieto tanto minimizar los efectos negativos personales de la migración como relacionarla a su desarrollo local comunitario.

En cambio, la manera en la que la migración hace presencia en el imaginario público en las zonas periurbanas de estudio, a través de un entendimiento superficial que colinda con el espectáculo, impide su discusión pública. Esta situación influye en la posibilidad de buscar respuestas colectivas, mucho menos políticas públicas, que atiendan adecuadamente a la complejidad del tema.

 

Co-desarrollo en debate

 

En los últimos años se ha reavivado el debate sobre la relación entre la migración internacional y sus opciones para ayudar a impulsar el ‘desarrollo' en los lugares de origen. Un primer motivo para ello es el enorme incremento en las cantidades de dinero enviados por los emigrantes a sus países de origen (remesas económicas). A escala mundial, se habla para el año 2005 de 167 mil millones de dólares. América Latina, hoy la principal región receptora de remesas del mundo, recibe casi un 40% del total (Galindo 2006, citando datos de la ONU).

En un aporte a esta nueva discusión del Center for Research on Latin America and the Caribbean (CERLAC), Goldring (2003:1) explica que "el debate sobre el tema de los años 70 [...] enfocó en el impacto económico de las remesas familiares o individuales", por lo que llegó a estancarse sin lograr una superación de posiciones opuestas con respecto a la relativa importancia de impactos positivos y negativos identificados. Sin embargo, en estos últimos años llegó a ampliarse el anterior debate en varios sentidos. En el tema estrictamente económico, se identifica un nuevo tipo de remesas, llamadas remesas colectivas: "iniciativas de grupos de migrantes dirigidas al financiamiento y la ejecución de proyectos en beneficio de sus comunidades de origen" (Ibid: 6). En segundo lugar, siempre en relación a los impactos de las remesas económicas, se reconoce hoy la posibilidad de impactos sociales y políticos de éstos en los lugares de origen, como son: la construcción de nuevos subsistemas económicos migratorios, con sus agentes económicos y sus propias dinámicas en torno a estructuras productivas; y la creación de nuevas oportunidades y fuentes de trabajo en el marco de un desarrollo micro-empresarial no necesariamente ligada a la realidad migratoria.

De manera paralela, ha habido sobre todo en el debate político una reorientación del enfoque en torno a las opciones que posiblemente brinden los procesos migratorios para aportar de manera positiva al llamado ‘codesarrollo'. Naïr (1997, citado en CECOD 2004: 8) caracteriza el codesarrollo como:

"...una propuesta para integrar inmigración y desarrollo de forma que ambos países, el de envío y el de acogida, puedan beneficiarse de los flujos migratorios. Es decir, es una forma de relación consensuada entre dos países de forma que el aporte de los inmigrantes al país de acogida no se traduzca en una pérdida para el país de envío".

Para Giménez et al. (ibid: 13):

"la idea de codesarrollo ha surgido ligada a la ‘problemática' intensa, creciente, en ocasiones dramática, de la inmigración en Europa; en concreto la noción de codesarrollo surge en una coyuntura histórica donde se evidencia no solo la complejidad de controlar /gestionar dichos flujos sino que incluso algunas voces se plantean si ello no es sencillamente imposible. En ese contexto, la cuestión estriba en determinar hasta qué punto el codesarrollo es una política significativa en la gestión de los flujos migratorios."

Los criterios de un proyecto o iniciativa de codesarrollo serían (ibid: 17): el aprovechamiento del potencial de desarrollo de las migraciones y de la transnacionalización de las relaciones entre países; la colaboración de entidades gubernamentales y/o sociales de origen y destino; la participación activa de los propios migrantes; el diseño y la ejecución de acciones o actividades tanto en origen como destino; beneficios relevantes en ambos polos; y su perspectiva de interculturalidad.

Por otra parte, debido a la estrecha relación con el objetivo de control o gestión de la inmigración por parte de los gobiernos europeos, el concepto del codesarrollo es puesto en tela de juicio. Para Vaneeckhaute (2002: 15-16):

"El error en el planteamiento del codesarrollo está en la visión de la inmigración en los países del Norte, como un problema a resolver. Se busca la causa de este problema: el ‘poco' desarrollo económico de los países de emigración, y se plantea la solución como el desarrollo (local) de tales zonas de emigración. [...] en realidad se debería hablar del problema de la emigración, como violación de los Derechos Humanos básicos, la violación del derecho a la alimentación, a la vivienda, a la salud, a un trabajo con salario digno, a no ser desplazado (por guerra, hambruna, falta de posibilidades económicas, etc.), a no ser sometida a la esclavitud y a la autodeterminación."

Vaneeckhoute concluye que: "el codesarrollo, como se interpreta y utiliza en los estados europeos, es otra forma de explotación del Sur." El impulsor del concepto es más optimista. Naïr (2006: 251):

"Estos últimos años se observa en los países de la OCDE un lento, demasiado lento, cambio de actitud hacia las migraciones. En algunos gobiernos está pasando de ser un asunto de política interior -económica y de seguridad - a considerarse un tema de política exterior. La inmigración se percibe como una cuestión de cooperación y desarrollo no sólo como un instrumento de ajuste del mercado laboral."

En una época de endurecimiento generalizado de las normas inmigratorias, el señalado cambio de actitud -de tener algún grado de certeza - podría ser una luz de esperanza de integración e inclusión, ya que: "Todo el instrumental jurídico que clasifica (y califica) a la población extranjera en distintas categorías (comunitarios/no comunitarios, residentes/no-residentes, legales/ilegales) tiene una gran responsabilidad en la existencia de situaciones de discriminación, marginación y exclusión." (Gil 2000: 136).

 

Capital social y dinámicas migratorias

 

¿Cuál es o puede ser la relevancia de este debate sobre el co-desarrollo para los vecinos de la zona sud y sus luchas por una vida en mejores condiciones y por su reconocimiento como ciudadanos de pleno derecho?

De la Torre (2008) habla sobre las particularidades en la historia migratoria de los colectivos que influyen en el nivel de preparación y las capacidades para lidiar con, y "manejar los efectos de las dinámicas migratorias". En un extremo, de la Torre identifica en algunas zonas rurales una ‘diáspora de la tradición', en la cual lo comunitario:

"también es causa para que el proyecto geográfico de la migración se reproduzca... Es imposible (para) un chico entre 20 y 30 años que esté viviendo en Arbieto. Se le acerca la gente y le dice: ‘¿qué estás haciendo aquí? Por qué estás perdiendo tu tiempo aquí? Estás enfermo o qué pasa? Te toca estar allá (en Virginia, Estados Unidos)."

Este fenómeno, que de la Torre describe como: ‘la red te llama', es muy distinto a las dinámicas de inserción en la migración internacional de los sectores peri-urbanos. De la Torre:

"La peri-urbana es una migración más reciente (en la) que no se han establecido laboralmente en España. (...estos procesos) no han permitido todavía capacidades de ahorro tan grandes que las que ha permitido desde la década de los 80 y 90 la migración a Estados Unidos en lo rural" (ibid).

El investigador insiste sin embargo en no trazar la polaridad entre lo rural y lo urbano, sino en "marcar espacios con trayectoria migratoria", dando el ejemplo de un barrio peri-urbano que sí tiene una historia más consolidada en la que "es probable que se hayan desarrollado competencias de capital social" que le permitiría "vivir distinto el fenómeno migratorio a España". Este enfoque en la presencia o no en una comunidad de una capacidad de gestión frente a todo lo nuevo que conlleva la migración al exterior, encuentra su par en un comentario de Ledo (2008) sobre las consecuencias negativas de la crecida migración de mujeres bolivianas:

"Veo que no estuvimos preparados para tener un colapso de este tipo. Me parece que el costo de la salida de la madre -dado que ella podía resolver indirectamente la solución de la crisis económica familiar a través de la migración y el envío de remesas -el costo, no sabemos cuál va a ser."

De acuerdo a esta interpretación de los hechos, surge como tema crucial en el abordaje de las relaciones entre la migración internacional y el desarrollo local, más que sólo el tema económico, el grado de cohesión y la capacidad de organización social. Es decir, el capital social, entendido como una dimensión de relaciones sociales, básicas para el funcionamiento de la comunidad.

En particular en dos lugares de estudio, K'ara K'ara y Nueva Vera Cruz, pobladores y dirigentes se han expresado sobre los impactos de la migración más en términos de un aporte a la separación que a la unión entre vecinos; y más al debilitamiento que al fortalecimiento de sus organizaciones sociales.

K'ara K'ara es el lugar de estudio de mayor participación relativa en la migración internacional (un 32% de los hogares tiene parientes en el exterior). Aquí, sobre todo los y las jóvenes entrevistados señalan cambios en la convivencia social: "Ya no hay, como antes, esa alegría en el barrio", dice uno de ellos, "nos organizábamos más para trabajar en el barrio... de allá (España) llegan con ánimo para ayudar, pero dura poco". Una dirigente de K'ara K'ara se lamentó sobre el hecho que:

"la mayoría de la gente que se ha ido, es gente joven, tal vez gente con ideología... justamente esa gente es la que ahora necesitamos, jóvenes capaces, jóvenes que tengan ideología de poder luchar por su comunidad. Ya que ellos se fueron han dejado a sus padres ancianos."

En Nueva Vera Cruz encontramos observaciones parecidas. Una señora comentó: "en esta zona ya no se ve juventud, ¿no? jovencitos que jugaban. Porque había siempre grupos de muchachos que jugaban los fines de semana, hartos, de montones andaban, ¿no?, se han ido, vacío pues."

De los cuatro lugares de estudio, Mineros San Juan es el segundo con mayor porcentaje de participación de los hogares en la migración internacional (un 22.5%). Entre los vecinos más antiguos de este barrio es común escuchar cómo ellos lucharon día tras día, menos de una década atrás, para establecerse en el lugar, en carpas, para tener derecho a un terreno para vivir. Estos vecinos comentan cómo la ‘gente nueva', que no ha conocido esos sufrimientos, hoy vive en mejores condiciones que ellos mismos, debido a que han venido al barrio con dinero para construir su casa, mientras que la ‘población antigua' se ha quedado atrás. Según un dirigente de este barrio, es probable que la migración internacional añada a esta percepción de inequidad:

"Como familia e individuo mejora la situación, pero a lo mejor causa más miramientos y discriminación, a un nivel social... los efectos negativos, están en lo psicológico, en los modelos mentales. Y son cambios irreversibles. El otro vecino se queda impotente."

Para este dirigente "es prematuro hablar de un aporte de la migración (internacional) a lo comunitario. La mentalización ha sido individualizada durante cinco siglos. El cambio va a ser recién en diez, veinte años".

 

Conclusiones preliminares

 

Para la población de la zona sud de Cochabamba, el impacto más visible de la migración internacional es, hoy día, el estímulo a la construcción de casas, a menudo con muros altos y excluyentes. Esta privatización de las viviendas va a la par con una privatización de las vivencias. De esta manera, la migración internacional suele reforzar el poder individualizador de la privacidad, es decir, el poder de privar otros de lo que le pertenece a uno.

A la vez, hay testimonios de vecinos quienes ven este impulso a la construcción de casas como un aporte a la legitimidad del barrio, de su inclusión en lo urbano no-marginalizado. Este anhelo de inclusión en lo citadino va a la par de los legítimos intentos de superar la marginalización económica, política y socio-cultural que viven los pobladores peri-urbanos. Mientras que la construcción física y tangible de lo privado -a lo cual va ligado el poder económico en general y las remesas de la migración en particular -, como también la construcción física y tangible de lo público (obras), se basan en una misma concepción material del desarrollo, sus efectos son bien distintos.

Por un lado, las construcciones privadas, fruto de las sacrificadas labores de los y las trabajadores en el exterior, en términos generales van cerrando las posibilidades de construcción y consolidación de lo comunitario. En cambio, las obras públicas de los barrios sirven para consolidar la representatividad del dirigente o la unidad del colectivo a través de su realización exitosa.

Un buen ejemplo es el trabajo comunitario que se realizó en el tiempo de la investigación en Mineros San Juan, en aras de la instalación de la red de agua potable. En este caso, también hemos visto cómo la ausencia de varios vecinos que migraron al exterior obstruyó la inclusión de una parte de la vecindad en la obra pública.

Por otra parte, los vecinos de familias con parientes en el exterior suelen poner énfasis en la actitud cambiada del migrante de retorno (temporal), y en el hecho que ya no se les ve fuera de sus casas. En la interpretación de un dirigente:

"Tal vez son efectos de esa cultura dominante que en ellos se ha ido adentrando. Han empezado a vivir esa vida (de afuera), entonces creen que al llegar aquí, piensan que siguen allá y bueno, tienen que dedicarse a su círculo familiar y nada más... En cambio, nosotros estamos acostumbrados aquí a vivir en comunidad, compartir con el vecino, alguna cosita, si es posible una lagua."

A la vez, migrantes y sus familiares comentan sobre el cómo los imaginarios muchas veces superficiales que encuentran en su entorno, crean dificultades en su identificación con la comunidad. Con la caracterización y el énfasis en sus diferencias con el resto de los vecinos, se crean nuevas fronteras de identidad y pertenencia.

A pesar de que se presenta una gran variedad de situaciones, y que el impacto de la migración internacional en la construcción de lo comunitario está en dependencia de características propias de la convivencia y organización social del lugar, el tema de la redefinición de lo personal, lo privado y lo público parece tener mucha relevancia común.

El poco reconocimiento público, en el ámbito local, de la existencia de vínculos entre la migración y los asuntos colectivos, les dificulta a los vecinos enfrentarse a las consecuencias de la migración, y mucho menos pensar en un posible aporte positivo.

En un sentido más amplio, la zona sud es un ejemplo vivo de cómo el reconocimiento público de temas que afectan a muchos vecinos puede ser una fuerza articuladora para la comunidad. En Lomas de Santa Bárbara y Mineros San Juan, el proceso de asentamiento ha sido un eje articulador en la construcción de unidad. No es el caso de Nueva Vera Cruz, en donde los dirigentes han propuesto la construcción de comunidad a través de la creación de fuentes de trabajo. Durante un taller en este barrio, se ha visto que el propio debate sobre la posibilidad de organizarse frente a las vivencias compartidas en torno a la migración internacional, puede estimular la incorporación de los vecinos en el proceso colectivo que se va creando.

En K'ara K'ara ya es más notable la existencia de una consciencia entre vecinos y dirigentes sobre los efectos colectivos de la migración externa. En este contexto, crecen las posibilidades de anticipar y manejar dichos efectos en comunidad. Este tipo de trabajo puede a la vez aportar a legitimar y fortalecer la dirigencia, ya que los vecinos sentirán que sus vivencias privadas son representadas públicamente; se presenta como una oportunidad para explicitar la definición local del desarrollo comunitario y el emprendimiento de esfuerzos colectivos hacia ello.

En conclusión, el trabajo de investigación realizado hasta el momento sugiere la relevancia de identificar elementos concretos y mecanismos colectivos que puedan llevar al reconocimiento y la reflexión pública, las experiencias colectivas de la migración internacional, ahora vividas de una manera muy individual. Estos instrumentos, nos parece, pueden ayudar a contrarrestar la individualización (y consecuente legitimación de desigualdades) promovida por las prácticas de los sistemas socio-económicos globales vigentes.



[i] Este artículo fue elaborado a solicitud del Postgrado en Ciencias del Desarrolo CIDES-UMSA, como un aporte al Seminario Internacional sobre Migración, realizado en La Paz el 2 y 3 de octubre de 2008, con el auspicio de la Corporación Andina de Fomento (CAF). Presenta datos de una investigación iniciada en noviembre 2007 por el Centro Vicente Cañas, y hoy apoyada por el Programa de Investigaciones Estratégicas Bolivia (PIEB), el Defensor del Pueblo y la Pastoral de la Movilidad. Forman parte del equipo de investigadores: Cristina Cielo, Oscar Alquizalet, Redner Céspedes, Theo Roncken (coordinador) y Yeshid Serrudo. Otras personas que participaron en el estudio son: Monique Veltman, Allison Johnson, Susana García y Martine Widemann.

[ii] Un equipo de nueve personas realizó la primera parte de la investigación, cuyos resultados fueron compilados en un informe interno del Centro Vicente Cañas (2008). Ellos son: Theo Roncken (coordinador), Yeshid Serrudo, Cristina Cielo, Oscar Alquizalet, Martina Widemann, Monique Veltman, Allison Johnson, Susana García y Redner Céspedes.

 

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*Este artículo también esta disponible en el sitio de Acción Andina

 

última actualización 15/06/09