Migración internacional y desarrollo comunitario Opciones para la práctica colectiva y la política pública en zonas periurbanas de Cochabamba
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JUSTIFICACIÓN

El trabajo parte de una necesidad urgente y práctica de conocer los efectos socio-económicos, culturales y políticos de la migración internacional desde la zona sud de Cochabamba, Bolivia.
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Investigación-Acción y Mapeo de Alcances

Bases metodológicas del proyecto de investigación-acción “Migración internacional y desarrollo local: opciones para la práctica colectiva y la política pública en zonas periurbanas de Cochabamba; Marzo de 2009.

1.-        Globalización, transformación e investigación - acción

Investigar las relaciones entre las prácticas y construcciones locales de la migración, por un lado, y las estructuras de exclusión globales, por otro, requiere una metodología que reconozca la complejidad de la relación entre sujetos individuales y estructuras objetivizadas, tal como lo planteamos en el marco teórico. Requiere una metodología que reconozca la globalización como un conjunto de procesos-en-construcción, de sistemas emergentes y auto-organizadas, de causalidad compleja y contingente, cuyos actores interrelacionados e interdependientes son adaptivos, y junto con los sistemas, co-evolucionan (Urry 2005). Sobre todo, requiere una metodología que pueda identificar patrones sistémicos y globales en los sitios en donde se desenvuelven, en las prácticas locales y comunitarias.

Metodologías positivistas han contribuido grandes hallazgos a través de su reducción de variables y su especificación de leyes generales. Sin embargo, en lo social, estas leyes tienen sus límites en cuanto a su aplicabilidad en la realidad compleja. Hay una gran parte de la contingencia y causalidad múltiple en contextos locales e integrales que estas metodologías no pueden describir. Pensemos, por ejemplo, en la dificultad que ha tenido la planificación basada en estas metodologías a lo largo de las “décadas de desarrollo” para atenuar las desigualdades generalizadas globales. Por otra parte, el estudio de la construcción de la realidad desde las personas, el paradigma interpretativo del constructivismo social, nos ayuda identificar otros mecanismos importantes que funcionan para crear subjetividades. Pero difícilmente esta perspectiva comprende la intransigibilidad de las estructuras de poder, tanto como las posibilidades de transformarlos.

La contribución de un acercamiento participativo, dialógico, crítico y complejo es que busca entender cómo se co-crean las “leyes generales” (que no son sino la objetivización e institucionalización de ciertas realidades, y por eso tienen que ver con cuestiones de poder) y las realidades mismas (que son, por un lado, la subjetivización de las estructuras, y por otra, la creación de realidades propias). También nos ayuda entender la dificultad de cambiar estructuras de poder, pero sin cerrar esa posibilidad.

Estudiar una realidad con el horizonte de la transformación social requiere un diseño metodológico que permite problematizar situaciones, relaciones y procesos, percibir su carácter problemático (Freire). La problematización a su vez debe llevar a la reflexión que lleva a romper la ficción de naturalidad. (Montero 2003). En el ámbito social, estas transformaciones “necesitan cambios en las relaciones de poder”, lo que define una opción por métodos participativos y/o de investigación-acción. Lewin (en Kemmis y McTaggart 1988) definió la investigación-acción como:
una forma de cuestionamiento autoreflexivo, llevada a cabo por los propios participantes en determinadas ocasiones con la finalidad de mejorar la racionalidad y la justicia de situaciones, de la propia práctica social educativa, con el objetivo también de mejorar el conocimiento de dicha práctica y sobre las situaciones en las que la acción se lleva a cabo.

La investigación-acción, en particular, nos ayuda especialmente en la investigación de la migración por responder a problemas con el estudio de ello planteadas en el marco teórico. Es decir, esta metodología nos (1) ayuda detectar temas emergentes en un campo donde se ha trabajado poco; (2) ayuda desdibujar nuevos conceptos e hipótesis; (3) se examinan procesos y acciones situadas; (4) los hallazgos son útiles tanto para actores como para académicos; y (5) a raíz de un trabajo participativo se puede re-integrar los actores, los hallazgos teóricos, y la acción.

Se hizo referencia de la centralidad intrínseca de lo local en nuestro marco teórico. Como dice Byrne, “La gran pregunta es cómo podemos interrogar lo local para entender cómo las cosas han llegado a ser como son y cómo se podrían hacer diferentes” (2005: 101).El acercamiento holístico e integral de la investigación-acción nos sirve en este punto. En la investigación-acción se trata de entender el funcionamiento del conjunto del sistema en su integralidad, reconociendo la importancia de las interrelaciones entre actores y la posición propia de uno mismo en el mundo de prácticas históricamente y socialmente construidas y reconstruidas. Byrne cita a Elias notando que lo que se requiere para entender transformaciones sociales es “investigar el carácter del rango de posibles transformaciones y la configuración de factores responsables para el hecho de que, [en este caso en particular], de todas las posibilidades, solamente esta se materializó. (1970, citado en Byrne 106).

Paralela a esta búsqueda de intentar especificar lo global y lo local, la investigación-acción pretende tratar teoría y práctica de manera simultánea. Es diseñada como un proceso cíclico en el que se van intercalando cuatro etapas: Observación, Planificación, Acción y Reflexión. En términos investigativos, el producto de la Observación es un diagnóstico inicial, que durante la Planificación es traducida en un plan de investigación-acción. La Acción permite realizar nuevas observaciones de los efectos en el contexto estudiado (¿qué está pasando?), que llevan a la Reflexión (¿por qué pasa?) y a la teoretización (¿cuál es el significado y cuáles los significados?). Esta última ya forma parte de la etapa de Observación de un nuevo ciclo en el cual se tomará en cuenta (aplicará) los hallazgos del ciclo anterior.

Desde una óptica pedagógica, podemos explicar el mismo ciclo, o “espiral autoreflexivo”, como parte de un proceso de aprendizaje experiencial o vivencial (Combariza 2005). En este ámbito profesional, se suele describir el ciclo desde un “inicio” en la etapa de la Acción (actividad o vivencia), la cual es seguida por la Reflexión (sobre observaciones realizadas), la conceptualización (teoretización, correspondiente con la etapa investigativa de la Observación), y finalmente la aplicación (o Planificación de la investigación-acción). Este paralelismo entre los respectivos ciclos de iniciativas de investigación-acción y proyectos de aprendizaje, nos permite visualizar una relación particular entre “el investigador” y “el objeto de estudio”. Si bien hay diversas formas posibles para percibir y dar forma a esta relación, todas ellas suponen un compromiso del investigador con “la transformación”.

Para aclarar esta última idea, recurrimos a la teoría de la Transformación de Conflictos. (Lederach 2003) define el conflicto (social) desde su potencial para el “cambio constructivo”. Consciente de que también existe en cualquier conflicto un potencial para su evolución contraria, hacia el “cambio destructivo”, la Transformación de Conflictos busca fortalecer aquellos procesos de cambio que “promueven soluciones de corto plazo, pero a la vez construyen plataformas con capacidad de promover un cambio social de largo alcance”[1] .

Esta propuesta, aunque nació en estrecha relación con la práctica, reconoce la imperativa de entrelazar en todo momento acción e investigación, y explica esta convicción de acuerdo al mencionado concepto de “problematización” de Freire. Según Lederach (ibid):
En contextos cotidianos comunes, sentimos el conflicto social como un tiempo en el que se da una disrupción en el ‘curso natural de nuestras relaciones’. Al emergerse el conflicto, nos detenemos y nos damos cuenta que algo no está bien. (…) Ya no tomamos las cosas por sus apariencias, más bien usamos más tiempo y energía para interpretar los significados.”

Para emprender este estudio de “las cosas y sus significados”, la Transformación de Conflictos visualiza un proceso que es a la vez lineal y cíclico. Es lineal por su propósito de impulsar cambios hacia un “horizonte de futuro”, y es cíclico porque:
…los procesos de cambio no son unidireccionales. (…) Vemos muchas cosas que están pasando en múltiples niveles, entre diferentes agrupaciones de personas, y todo a la vez. A menudo esto lleva a una sensación de ambigüedad, lo que produce tres emociones: nos sentimos inseguros sobre el significado de todo, no estamos seguros a dónde estamos yendo, y nos sentimos fuera de control. Es lo que lleva a la gente a escaparse o a buscar soluciones rápidas. Pero para tratar la complejidad de una manera constructiva, debemos hacerla nuestro amigo en vez de una pesadilla, y reconocer su potencial para construir el cambio deseado”.

Para poner esto en práctica, se plantea diseñar y llevar a cabo procesos transformativos mediante “averiguaciones” sobre tres ámbitos: la situación actual (temas o asuntos, patrones relacionales y contexto), el horizonte de futuro (posibilidades de lo que podría ser construido), y el desarrollo de procesos de cambio (esto incluye el estudio de las varias respuestas al conflicto en su relación con el cambio). Todas estas averiguaciones forman parte integral del proceso transformativo, en cuatro dimensiones interconectadas (la personal, relacional, estructural y cultural).

En consecuencia, para “el investigador” se concibe un rol que debe ser asumido desde un profundo entendimiento de su relación particular con los tres ámbitos definidos (situación actual, horizonte de futuro, desarrollo de procesos de cambio). Idealmente, la investigación-acción es controlada y sostenida por los mismos actores sociales quienes buscan transformarse y transformar. Esto plantea un reto para nuestro proyecto, que es ideado, ejecutado y (quizás) sostenido desde el marco institucional de una organización no gubernamental, y nos obliga a reflexionar sobre el significado y las consecuencias de este punto de partida.

2.-        Rol y ética del investigador externo

¿Cuáles son los alcances y límites de una metodología de investigación-acción para un proyecto como el nuestro, que no ha sido ideado, ni es controlado o sostenido por los actores sociales quienes buscan transformarse y transformar su realidad? La psicología comunitaria nos brinda una manera de pensar este tema. Según Levine y Perkins (1987, citado en Montero 2003: 69):
…correspondería a los psicólogos y psicólogas comunitarios, de carácter profesional, [un rol] como colaboradores y no como ‘padres simbólicos’, es decir, no como expertos o directores con control sobre la transformación que ellos planifican, sino como acompañantes facilitadores de un proceso que ocurre en la comunidad.”

Montero (ibid: 35) presenta como objetivo final de la “praxis” (teoría y práctica) de esta participación profesional, el de “catalizar la organización y las acciones necesarias para que la comunidad use sus recursos, reconozca y emplee el poder que tiene, o bien busque otros recursos y desarrolle nuevas capacidades, generando así el proceso desde sí misma”; y define como resultado deseado el ‘fortalecimiento’ (ibid: 72), o:
el proceso mediante el cual los miembros de una comunidad (individuos interesados y grupos organizados) desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar su situación de vida, actuando de manera comprometida, consciente y crítica, para lograr la transformación de su entorno según sus necesidades y aspiraciones, transformándose al mismo tiempo a sí mismos.

Zimmerman et. al (1992, citado en Montero: 73) identifica tres componentes de los procesos de fortalecimiento: los intrapersonales (¿Cómo ve la gente su capacidad para influir en sistemas sociales y políticos que tienen importancia para ella?), los interactivos (“transacciones entre las personas y el ambiente que las capacitan para intervenir y dominar exitosamente los sistemas sociales y políticos”), y los comportamentales (“las acciones específicas llevadas a cabo para influir sobre el ambiente social y político, participando en organizaciones y en actividades comunitarias”). Montero advierte que en el estudio y acompañamiento de estos tres componentes, es de suma importancia que los agentes externos desarrollen actitudes y prácticas (institucionales) que les permitan adaptar sus planes, tiempos y ritmos a los de la comunidad, y “observar, esperar e incluso ser sorprendidos”.

Con este bagaje ético-profesional, se propone tres fases del proceso de fortalecimiento (Kieffer 1982), que orientan a distintos tipos y niveles de la participación externa. La primera fase implica el “desarrollo creciente del sentido de ser-en-relación-con-el-mundo”. En la segunda fase se construye (en la comunidad) “una comprensión cada vez más crítica de las fuerzas sociales y políticas que componen nuestro mundo de vida” (entendido como “todo lo que experimentamos como incuestionable”; Schutz 1973). Para estas dos fases se plantea trabajar con individuos,y grupos u organizaciones pequeños al interior de la comunidad (por ejemplo, asociaciones de vecinos). La tercera fase prevé el “diseño de estrategias y recursos funcionales para la consecución de roles sociopolíticos personales o colectivos” e implica “la participación en alguna medida en la vida pública de nuestra sociedad, es decir, el hecho de ocupar el espacio público”. Sobre la forma particular en la que este proyecto de investigación-acción ha puesto en práctica todas estas teorías, trata el siguiente acápite.

3.-        Diagnóstico inicial y mapeo de alcances

El proyecto de investigación-acción sobre migración internacional y desarrollo comunitario nació a requerimiento del Centro Vicente Cañas. El “Cañas” es una organización no gubernamental creada como obra jesuita en apoyo a familias y comunidades de la zona sud de la ciudad de Cochabamba. Desde el 2003 el programa Mediación Laboral ha acompañado a cerca de 35 familias de la zona en sus procesos de inserción en la migración laboral a Barcelona, España. De manera simultánea, el programa Poder Local realiza un acompañamiento más enfocado en las comunidades, en contacto directo con varias Organizaciones Territoriales de Base (OTBs). Sobre todo en este último programa ya se conocía y aplicaba métodos participativos antes de iniciarse nuestro proyecto. El programa Poder Local del Cañas forma parte de una red nacional de programas locales afines que define el concepto poder local como “la capacidad de influencia y decisión de la Sociedad Civil, en función de los intereses colectivos, frente a los poderes constituidos. Desde el ámbito municipal, trasciende a otros espacios y se construye en un proceso participativo, democrático y crítico”.

En ese marco institucional, parecía haber cabida para un proyecto de investigación-acción en los términos desarrollados en los acápites anteriores. Entre noviembre 2007 y junio 2008 se diseñó, ejecutó y evaluó una primera etapa del proyecto, que corresponde con la fase de la Observación propuesta desde la teoría. Como resultado, se obtuvo un diagnóstico inicial sobre la migración internacional y sus efectos a nivel familiar y comunitario en cuatro barrios en donde el Cañas tenía una presencia continuada. Para la recolección de datos en esta primera fase, se triangularon varios métodos y técnicas cuantitativos y cualitativos, pero en su conjunto la metodología fue esencialmente cualitativa, por el propósito de “explorar las relaciones sociales y describir la realidad tal como la experimentan los respondientes” y avanzar hacia “un profundo entendimiento del comportamiento humano y las razones que lo gobiernan” (Wikipedia 2008). Debido a la intención del proyecto en su conjunto de aportar desde el estudio de experiencias y construcciones sociales locales a un entendimiento más completo de algunos conceptos de uso frecuente (como por ejemplo: “desarrollo”), el método también podría ser vinculado al inductivismo analítico. Sin embargo, el término queda corto en tipificar nuestro intento de establecer un flujo y reflujo constante entre teoría y práctica, y entre niveles “macro” y “micro” en cuanto a formas de manifestación y significados de “las cosas” (conceptos, pero también: relaciones, procesos, sistemas y estructuras).

Por otra parte, Escudero (1987, citado en Colás y Buendía 1994) establece tres tipos de investigación-acción, de acuerdo a los niveles de participación de investigadores externos. En un proyecto “emancipatorio”, el propio grupo asume la responsabilidad de la investigación. Cuando el grupo acude a un investigador externo, pero asume responsabilidades en igualdadcon éste, es del tipo “práctico”. Y cuando es el investigador externo que introduce el problema a tratar y el grupo tiene la elección de participar o no, es un proyecto “técnico”. Este último ha sido nuestro caso, aunque debe mencionarse una inclinación del equipo de investigación hacia los dos otros tipos. A partir de esa preferencia hemos hecho un esfuerzo especial por encontrar, para las etapas de la Planificación, la Acción y la Reflexión, un marco general de diseño y ejecución que nos permitiese realizar esta investigación-acción con el nivel de participación más alto posible. Encontramos ese marco en el Mapeo de Alcances.

El Mapeo de Alcances propone una metodología para el monitoreo y la evaluación de proyectos sociales de “desarrollo”. Fue ideado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (Canadá. El nombre original del método en inglés es: “Outcome Mapping”), como una alternativa a otros métodos que por su enfoque estrecho y/o carácter rígido no permitían comprender el alcance real de un esfuerzo realizado o los cambios que se estaban dando en su ámbito de acción.

El Mapeo de Alcances “se concentra en un tipo de resultado concreto: los alcances que se reflejan en un cambio de comportamiento, en las relaciones, actividades y/o acciones de las personas, los grupos y las organizaciones con lo que un programa trabaja en forma directa” (Earl et. al 2002). Permite una mirada desde el exterior sobre la complejidad de las situaciones y los procesos a partir del contacto directo con las personas en su entorno social comunitario. Considera una misión que “contribuye al bienestar humano”, con Alcances Deseados (compare: horizonte de futuro) en relación a un diagnóstico inicial (compare: situación actual) y a los procesos de cambio que los interconecta, tal como lo ha planteado Lederach para la Transformación de Conflictos (ver capítulo 2.1.). Plantea una estructuración del proyecto que se deja moldear de acuerdo a las etapas de la investigación-acción: Diseño Intencional (compare: Planificación), Seguimiento de Alcances (compare: Acción, con observación) y Evaluación (compare: Reflexión).

Esta metodología fue diseñada para permitir a los involucrados en un proyecto “nuevas herramientas, nuevas técnicas y más recursos para colaborar en el proceso de desarrollo de ese proyecto”, por lo que se abre a la participación, pero además, permite evaluar la medida en la que las y los participantes asuman mayores responsabilidades y poderes de decisión. En conclusión, encontramos que el método del Mapeo de Alcance se deja adaptar a los requerimientos de un proyecto de investigación-acción manejado principalmente por actores externos quienes buscan compartir ese poder de decisión en mayor grado con la misma comunidad. También encontramos desafíos. El principal de ellos tiene que ver con la teoretización a partir de la experiencia práctica. Si bien el Mapeo de Alcances brinda una ventana para observar las realidades y una estructura para sistematizar esa mirada, el método no ha sido ideado para fines académicos. Su etapa de Evaluación se restringe a una reflexión sobre los actores participantes y sus procesos de cambio, con la finalidad de mejorar el proyecto. Sin embargo la información permite, con un esfuerzo adicional, extender el alcance del método al ámbito de la conceptualización de los fenómenos y procesos sociales. Es lo que también esperamos haber logrado tras esta introducción de un marco metodológico “extraño” al mundo académico.

2.4.      ¿Cómo funciona el mapeo de alcances?

Como señalamos, el Mapeo de Alcances propone idear los proyectos en tres etapas: el Diseño Intencional, el Seguimiento de Alcances y la Evaluación. Basta con una descripción del Diseño Intencional para entender cómo funciona el método. En esta etapa se “dibuja un mapa” del terreno de estudio y acción, que señala los caminos que se pretende recorrer (parcialmente) durante el proyecto. Para comenzar, esto implica describir –a partir de un diagnóstico inicial –el propósito (la “visión”) y los objetivos generales (la “misión”) del “viaje” proyectado. Ambos son de transformación, es decir, pensado para el largo plazo, y juntos forman el contexto del “horizonte de futuro” de Lederach (ver capítulo 2.1.). En segundo lugar, el diseño comprende la selección de compañeros/as de ruta (llamados “socios directos”) y la definición de los objetivos específicos del viaje para cada socio directo (llamados: “alcances deseados”). De acuerdo con el enfoque particular del Mapeo de Alcances, se trata aquí de “la manera en que el comportamiento, las relaciones, actividades y/o acciones de una persona, de un grupo institución cambiarán si el programa logra cosechar grandes éxitos… Tienen que ser idealistas pero sin perder de vista la realidad”. Luego de este paso se definen algunos de los puntos a “visitar” en el camino de cada socio (“señales de progreso”), y el conjunto de técnicas y herramientas (“mapa de estrategias”), así los principios éticos y procedimientos (“prácticas de organización”) que aplicará el proyecto para ayudar a los socios directos (y ayudarse a si mismo) a realizar el recorrido con éxito, (Earl et. al, ibid).

En su conjunto, el Diseño Intencional describe entonces una posibilidad de futuro, un marco de ideas que orientan el accionar del proyecto hacia un horizonte, a la vez que guían la observación de cambios, de manera selectiva pero contextualizada; y la interpretación de dichas observaciones en relación a los tres puntos de referencia definidos por la teoría de la Transformación de Conflictos: el horizonte, la situación inicial, y los factores y procesos de cambio que han sido identificados con anterioridad. Estos trabajos de Acción y Reflexión forman, en su conjunto, las etapas de Seguimiento de Alcances y Evaluación. En el capítulo 3 se presentan las características del diseño intencional de este proyecto, y se da una descripción resumida de las distintas técnicas y herramientas aplicadas.

BIBLIOGRAFÍA:

Byrne, David
2005                “Complexity, Configurations and Cases”. Theory Culture Society, Volumen 22, No. 5. Páginas 95-111

Colas, L., Buendía, P.
2004    La investigación-acción. Sevilla: Alfar

Combariza Echeverri, Ximena
2005    “Reflexiones sobre la facilitación del aprendizaje experiencial”. III Encuentro Nacional de Educadores Experienciales. Manizales: Septiembre 1-4

Earl, Sarah, Carden, Fred, Smutylo, Terry
2002    Mapeo de Alcances: Incorporando aprendizaje y reflexión en programas de desarrollo. Primera edición en español. Ottawa: IDRC/LUR

Kieffer, J.
1982    “The Development of Empowerment: The Development of Participatory Competence among Individuals in Citizen Organizations”. Division 27 Newsletter, Volumen 16, No. 1. Páginas 13-15.

Lederach, John Paul
2003    The Little Book of Conflict Transformation. Intercourse, PA: Good Books

Levine, P. y Perkins, D.
1987    Princples of Community Psychology. Oxford: Oxford University Press

Montero, Maritza
2003    Teoría y práctica de la psicología comunitaria: La tensión entre comunidad y sociedad. Buenos Aires: Paidós

Schutz, A.
1973    Las estructuras del mundo de vida. Buenos Aires: Amorrortu

Kemmis, S., McTaggart, R.
1988    The Action Research Planner. 3a Edición. Geelong: Deakin University

Urry, John
2005        “Complexities of the Global”. Theory Culture Society, Volumen 22, No. 5. Páginas 235-254.

Zimmerman, M.A., Israel, B.A., Schultz, A., Checkoway, B
1992    “Further Explorations in Empowerment Theory: An Empirical Analysis of Psychological Empowerment”. American Journal of Community Psychology, Volumen 20, No. 6. Páginas 707-727

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[1] Las citas del documento de Lederach son traducciones nuestras del original en inglés.

última actualización 07/03/09