Migración internacional y desarrollo comunitario Opciones para la práctica colectiva y la política pública en zonas periurbanas de Cochabamba
Menu

0
Inicio: Migración internacional y desarrollo comunitario en Cochabamba, Bolivia
0
Presentacion: Migración internacional y desarrollo comunitario en Cochabamba, Bolivia
0
Proyecto
Investigadores
Cronograma

0
Exploraciones
Resultados
Datos Adicionales
0
Galería

Difusión

0
Contacto
Blog


JUSTIFICACIÓN

El trabajo parte de una necesidad urgente y práctica de conocer los efectos socio-económicos, culturales y políticos de la migración internacional desde la zona sud de Cochabamba, Bolivia.
leer más . .
.


PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y DESARROLLO COMUNITARIO

BALANCE DEL ESTADO DE ARTE (NOVIEMBRE DE 2008)

 

Luego de una primera recolección y sistematización de bastantes datos empíricos, surgió el desafío de profundizar la lectura interpretativa y aumentar su valor de explicación a la luz de determinados acercamientos teóricos. El equipo vio conveniente asumir esta tarea de manera gradual y progresiva, y diseñó una metodología específica que nos debe permitir ir sumando y entrelazando, de una en una, una serie de entradas a la temática desde distintos marcos conceptuales. Aunque en realidad sería correcto hablar de un conjunto de enfoques que se desarrollan y explicitan en relación al estudio (académico) de y los debates (académicos y/o políticos) sobre las temáticas en cuestión, hemos preferido llamarlos ejes temáticos.

Metodología para abordar la exploración y profundización desde la Teoría

Como parte del reajuste del Cronograma de Actividades, el equipo elaboró entonces un listado de ejes temáticos que ayuda a guiar un proceso interno de confrontación de resultados empíricos con una variedad de propuestas teóricas. Las mismas fueron seleccionadas por su grado de relevancia esperado. Obviamente, se trata una selección que es condicionada por los enfoques académicos con alguna representación al interior del equipo: la psicología social, la sociología, la antropología, las ciencias de comunicación, la economía y la politología.

También influyeron las experiencias específicas de trabajo y los tópicos de interés de las y los investigadores. Mencionamos algunos: participación social y movimientos sociales; el mundo según los y las jóvenes; lo periurbano frente a la exclusión (económica, social, cultural, política); individualización y re-significación de  lo comunitario; la relación entre modelos de seguridad y desarrollo; poder político y la construcción de imaginarios, discursos y prácticas sociales.

Con estos insumos y con los avances empíricos ya alcanzados en mente, el equipo definió nueve ejes temáticos. Estos son:

  • Migración, (in)seguridad humana y transnacionalidad (responsable: Theo Roncken)
  • Territorios periurbanos y organización social (responsable: Redner Céspedes)
  • Jóvenes, capital social y esfera laboral (responsable: Oscar Alquizalet)
  • Definiciones y recreaciones de lo privado y lo público (responsable: Cristina Cielo)
  • Significado de la familia en tiempos de globalización (responsable: Yeshid Serrudo)
  • Comunidad y desarrollo (responsable: Oscar Alquizalet)
  • Procesos migratorios: relación interna/externa; perspectivas de género (responsable: Yeshid Serrudo)
  • Medios de comunicación y construcción de imaginarios colectivos (responsable: Redner Céspedes)
  • Migración y políticas públicas (responsable: Theo Roncken)

Las/los responsables de cada tema avanzan de manera autónoma en la consulta y sistematización de fuentes. Sin embargo, se acordó realizar dos rondas completas de presentaciones (en papel y de manera verbal) con sus sucesivos debates al interior del equipo. La primera ronda está programada de Septiembre a Diciembre 2008, y la segunda entre Enero y Febrero 2009. En el momento de escribir este informe de avance, se realizaron las primeras presentaciones y debates sobre cinco temas de la lista, en la secuencia indicada. Dichos avances deberían, entonces, verse reflejados en esta parte teórica del informe.

El Estado del Arte en el estudio de las migraciones

Antes de entrar en las particularidades de nuestra investigación, queremos detenernos un momento en el Estado de Arte general del estudio de las migraciones. Herrera Carassou (2006: 10-11), tras el análisis de un gran número de estudios de procesos migratorios (internos tanto como externos), llega a la siguiente conclusión:

Paradójicamente, aunque la contribución multidisciplinaria al estudio de las migraciones ha sido una fuente importante de valiosas observaciones, ese amplio espectro de enfoques ha fomentado la dispersión de conocimientos sustantivos en el orden conceptual. Ello explica cómo, por lo general, cualquiera que sea su ámbito disciplinario, el estudioso no se encuentra en condiciones de aportar una propuesta teórica más allá de la esfera de su especialidad. Una visión de conjunto, contrastada y bien documentada, un modelo único que abarque el fenómeno migratorio en toda su complejidad no ha podido fructificar todavía. (…) El hecho de que, en el estudio de las migraciones, no se haya obtenido del microanálisis de casos un mayor provecho teórico no es solamente una responsabilidad de quienes lo practican, sino de quienes no toman en cuenta ese fuente de datos para lograr mayores y más elevadas repercusiones teóricas.

Es similar la constatación que hace Roncken (2008) en su reseña de una reciente publicación sobre la migración transnacional de los Andes a Europa y Estados Unidos (Godard y Sandoval 2008):

…un importante aporte de esta recopilación de experiencias de investigación y reflexiones realizadas, es el hecho que revela un estado de arte, en el estudio de la temática, que se deja dibujar –haciendo uso de algunos de los conceptos en debate –como un conjunto de territorios transnacionalizados (que demarcan la vivencia particular de lo académico por parte del investigador y el afán de encontrar vínculos sólidos y duraderos entre fenómenos y procesos locales en países distintos) y archipielizados  (pero no desconectados). Dicho de otro modo, el edificio de la migración internacional tiene muchas puertas y ventanas, y nuestra exploración de ella es aún demasiado incipiente como para conocerlas todas, menos combinar las diversas miradas y obtener una imagen clara y consistente.

Mientras solo el microanálisis de casos no nos podrá llevar a la anhelada visión de conjunto, rescatamos la sugerencia de Herrera de que los resultados de estudios locales sean más tomados en cuenta para construirla. Es más, percibimos en el debate académico sobre las migraciones, una persistente tendencia a enfocar en lecturas y construcciones conceptuales desde lo macro, descuidándose de prestar la misma atención a los aprendizajes generados desde las vivencias y reflexiones locales.

En este sentido, abogamos por la necesidad de que en los estudios locales se ejerza una excepcional receptividad ante lo desconocido e inesperado, en particular con respecto a las dinámicas particulares de significación de conceptos claves, como son, en nuestro caso, por ejemplo: el desarrollo local, la familia, la comunidad, lo privado, lo público, lo urbano, lo rural, lo periurbano, la (in)seguridad, la (in)equidad, la identidad, la pertenencia, la exclusión, la cohesión social, el capital social, la organización social, las autoridades, el Estado, y la política pública. En breve, esperamos con esta investigación aportar un granito a la revalorización del pensar desde lo local.

Miradas sobre y desde lo periurbano

Los lugares de estudio de esta investigación se ubican todos en la zona periurbana al lado sur de Cochabamba. Una de las características centrales de la población de esta zona de enorme expansión, es su origen inmigrante rural y/o minero. Desde la perspectiva de las personas que habitan estos centros periurbanos, el proceso de transición demográfica del cual son sujetos responde a problemas estructurales de carácter económico, que obligaron tanto a individuos y familias a abandonar sus zonas de origen en busca de oportunidades laborales que les permitieran mejorar sus condiciones de vida (Espósito y Arteaga 2005: 64). De esta manera, la reciente ola migratoria a España (del año 2001 en adelante) se arrolló en estos sitios sobre procesos de configuración de lo comunitario recientes, si no muy recientes.

La historia particular de ocupación demográfica de las zonas periurbanas del sur de Cochabamba tiene una serie de características que han permitido la construcción de identidades colectivas propias con impactos en la cohesión y organización social de sus pobladores. Si definimos “identidad” como la toma de consciencia sobre las diferencias y unicidades, la zona sud expresa mucha identidad colectiva. Ávila Sánchez (citado en Zápotocká 2007: 81) destaca la importancia del vínculo con lo rural:

Los barrios periurbanos se fueron construyendo con características mezcla entre lo rural y lo urbano, en medio de prácticas de articulación sociocultural de origen campesino. Y, lo que es más curioso aún, en este espacio tienden a convivir ambas formas de vida con más sincronías que negaciones. Por lo tanto se trata de un espacio donde lo urbano y lo rural conviven de manera simultánea, con fronteras difusas; haciendo del mismo aquello que los ‘urbanistas’ llaman una realidad periurbana.

Para Zápotocká (ibid: 19), esta convivencia con lo rural implica también “una reproducción de la pobreza rural, la inequidad y la segregación sociocultural, que la sociedad boliviana arrastra a lo largo de su pasado colonial e historia republicana”. Achi y Kirchheimer (2006: 3) la describen como: una trama urbana segregada, lo cual alimenta en la población de estos barrios el sentimiento de no pertenencia y la sensación de que son considerados ‘ciudadanos de segunda clase’.

De esta manera, existe una vivencia de la exclusión de toda la zona sud que se sustancia en términos de contraposición a otras áreas de la ciudad que cuentan con servicios e infraestructura. En Cochabamba la Zona Sud marca el espacio de exclusión periurbana, las características de la zona lo demuestran. Pero esa exclusión no se expresa tan sólo en la ausencia o carencia de servicios básicos, sino también en la invisibilización social de la población que la habita. En sí misma, la Zona Sud (que abarca los distritos 5, 6, 7,8, 9 y 14) es la negación de aquello que pretende ser el Cercado (Cielo y Céspedes 2008: 30); y en concreto en la falta de predisposición en las autoridades para mejorar estos distritos. Vivir en la zona sur implica ser –de hecho –despreciado por las autoridades.

Espósito y Arteaga (ibid: 123-4) explican cómo en este contexto cobra relevancia la memoria colectiva como la expresión de una experiencia organizativa que adquiere significación de acuerdo a las necesidades de las y los vecinos. Estos autores destacan la existencia de procesos de (re)articulación social los que se coligen a partir de las relaciones entre la estructura organizativa vecinal, la concienciación de las y los vecinos respecto al sistema político y el contenido ideológico de la práctica organizativa.

Globalización, movilidad y relaciones sociales

Lo periurbano es, a menudo, percibido como un problema (social, económico) urbano. En su espacio se expresa la exclusión como un correlato de la vulnerabilidad dada por la precaria relación de la gente necesitada con las actividades que generan ingresos (Espósito y Arteaga ibid: 66). La ausencia o insuficiencia de seguridad humana de este sector de la población corresponde a una relación social reproducida en el ámbito local en correlación con las dinámicas globales. Sin embargo, precisamente el estudio de las dinámicas migratorias ayuda a entender que de ninguna manera se trata de un simple acomodamiento de las relaciones sociales locales a los postulados que marcan el carácter y los ritmos de la globalización.

Bourdieu (2001: 60) sitúa la movilidad humana en relación al universo social –un espacio (…) en el que los individuos no están situados en cualquier lugar, de una forma cualquiera, sino que ocupan un lugar determinado por su posición en la distribución de recursos sociales –como una opción que exige esfuerzos y, de manera general, tiempo, que puede ser efectuada pero no de una forma cualquiera.

Para fines de esta investigación, interesa entender las formas no cualquieras adoptadas – aunque quizás asumidas solo parcialmente –por la población de la zona sud de Cochabamba, desde su perspectiva individual/familiar pero considerando la relación a su(s) comunidad(es). Particularmente, nos motiva explorar cómo las formas que son adoptadas bajo la sensación de mucha presión externa (de las dinámicas globales y sus efectos locales), influyen en la reconstrucción (¿reproducción?) de relaciones sociales locales; y cómo una toma de consciencia colectiva al respecto puede ayudar a reorientar dichos procesos desde parámetros locales de desarrollo humano.

Para Nef (1999), la sociedad de hoy, de mayor inequidad y prevalencia de interacciones sociales excluyentes, se caracteriza por la fragmentación, una
que hacen extremamente difícil la adaptación social a cambios que son inducidos desde fuera. También Bauman (2005: 102) presenta un contexto bastante sombrío:

La percepción de la injusticia y de los agravios que suscita, como tantas otras cosas en la época de desvinculación que define el estado ‘líquido’ de la modernidad, ha sufrido un proceso de individualización. Se supone que los problemas se sufren y solucionan en solitario y son singularmente inadecuados para acumularse en una comunidad de intereses que busca soluciones colectivas a problemas individuales.

En contraste con estas lecturas, Hosse (2008) destaca en la historia de la migración interna boliviana una gran capacidad para asumir los retos de la movilidad humana, como parte de una estrategia de complementación de necesidades de reproducción y acumulación de la familia y de la comunidad. Según Hosse, tampoco con su inserción en la migración al exterior la familia (rural) llegue a desligarse de lo comunitario, a pesar de la actual agudización de los procesos migratorios:

Los migrantes en la mayoría de los casos no se desligan de sus comunidades de origen y mantienen relaciones de comunicación y el envío de remesas a las familias. Esta forma de vinculación hace que en las comunidades de origen se generen diferentes fenómenos. En otras palabras, los efectos de la migración en el desarrollo rural, se plasman en las comunidades de origen y en el desempeño de las familias en relación a la comunidad.

La investigadora explica sus observaciones desde la importancia que tiene para los migrantes la idea del retorno: sueñan volver y poder disfrutar de la calidad de vida que le da el volver al pueblo o a la comunidad. Es por esta razón que invierten en vivienda y en lograr un desarrollo productivo que les de una sostenibilidad a futuro. De la Torre (2007) coincide con esta lectura para las familias de la localidad de Arbieto quienes residen en los Estados Unidos: Entre los migrantes es común el plan de volver al lugar de origen, aun en cuanto ilusión. El retorno no es necesariamente físico sino incluso productivo, vinculado, por ejemplo, a las inversiones en las poblaciones de origen.

Transnacionalidad, seguridad y construcción de comunidad

El subcapítulo anterior nos deja con dos visiones contrastantes con respecto a la migración internacional y sus impactos en las relaciones sociales en las comunidades de origen. Nos parece que estas diferencias no solo surgen de las particularidades de los espacios sociales estudiados sino que también en relación a lo que el investigador o la investigadora, considera primordial en la construcción de los espacios sociales transnacionales, definidos como vínculos regulares, estables y duraderos que llegan más allá de las fronteras de los estados soberanos (Faist, citado en Fauser 2008).

Fauser (ibid) se refiere a una transnacionalidad desde abajo en la que los migrantes mantienen y establecen relaciones sociales, vínculos y redes más allá de las fronteras de los estados. En círculos académicos existe actualmente un nutrido debate sobre las características y el alcance de estos nuevos modelos de articulación social. Ansion (en: Godard y Sandoval 2008: 215) señala que para estudiar la relación entre la emigración y el desarrollo, es importante estudiar el fenómeno en sus ambivalencias y en toda su complejidad, tomando particularmente en cuenta la relación que se mantiene entre los que se han ido y los que se quedan.

Para este y otros investigadores involucrados en el referido microanálisis de casos, la migración antes que nada, obedece a una estrategia colectiva de las familias. De la Torre (2006: 199) identifica en la vivencia familiar una intención de movilidad social (que) parece centrarse en el acceso a bienes y oportunidades objetivas. La tierra y la casa, como símbolo de la seguridad, la unidad familiar y la posibilidad de un futuro son las primeras metas de una empresa migrante observadas.

En cambio Nef (1999), desde un análisis más macro de los impactos de la política económica global en las formas de organización social, describe las redes transnacionales como:

…mecanismos para la integración y el fortalecimiento de la élite que son facilitados por corporaciones universales, organizaciones internacionales, organizaciones profesionales y ONGs. Grupos primarios, como la familia, el vecindario, el pueblo y los amigos, pierden su función como grupos de referencia y vehículos de apoyo social.”

Para las familias migrantes y sus comunidades, lo que se transnacionaliza ante todo, es la inseguridad. El enfoque de Nef está en el impacto determinante (en las relaciones sociales) de las estructuras de poder y el tipo de seguridad que éstas construyen y permiten construir en el marco de la globalización institucionalizada. Bauman (2005: 125) habla de una superestructura política requerida por la nueva jerarquía de poder, un orden global que precisa mucho desorden local para no tener nada que temer.

En un análisis crítico de los discursos y prácticas políticas que hoy día predominan en la comunidad internacional, Aradau (2008) cuestiona las formas en las que hoy se suele vincular seguridad y desarrollo:

La exposición de prácticas de la seguridad demuestra cómo la violencia y la excepcionalidad no son simples discursos de performance que se mantienen dentro el espectáculo político, sino que hacen nuestra cotidianidad por medio de tecnologías burocráticos e innumerables maneras en las que dichas tecnologías nos gobiernan.

Aradau aboga por la necesidad de reconsiderar esta estrecha vinculación:

Hace veinte años, las políticas de desarrollo hablaban mucho más de igualdad que hoy día. (…) Necesitamos exponer la situación y decir: la forma en la que las sociedades están cambiando está mal. Y no se trata de la gente que está entrando. (…) Se tiene que considerar el tema de la flexibilización y el hecho que los trabajos se están volviendo más y más precarios.

Esta propuesta de volver a buscar caminos hacia la inclusión y la equidad, pasa por una reconstrucción de las estructuras de solidaridad perdidas o debilitadas –y probablemente también por una revaloración de lo comunitario desde su construcción y re-significación en los ámbitos locales y los espacios sociales transnacionales. En este contexto esperamos con esta investigación aportar mediante la revisión crítica de datos y experiencias de la zona sud de Cochabamba.

Migración, capital social y desarrollo local

En torno al término de desarrollo ha surgido una gran proliferación de significados, los cuales exigen identidad propia según sus características individuales. De esta manera, en función de la creación de una visión sobre el desarrollo y la forma mas apta para acercarse a un sector especifico, se define el desarrollo local ubicado en una comunidad determinada. A este concepto de desarrollo local se lo puede especificar  en los siguientes tres espacios:

  • El campo económico y socio-cultural conformado por una diversidad de ámbitos articulados los unos a los otros dentro de lo institucional y territorial.
  • Las dinámicas que ocasionan la transformación del conjunto de estos espacios.
  • La capacidad que posee una sociedad de poder encaminar su desarrollo orientando su propia transformación.

               
De esta manera, el desarrollo local impulsa a los propios actores locales en el desempeño de proyectos autónomos dentro las comunidades, que se concretan a partir de un profundo conocimiento del entorno y entendimiento de las comunidades que habitan el territorio. En este contexto, surge el capital social como tema central en el abordaje de la relación entre migración internacional y desarrollo local. Junto al tema económico está la dimensión de las relaciones sociales: el grado de cohesión y la capacidad de organización social, básicas para el funcionamiento de la comunidad.

De la Torre (2008) habla de las particularidades en la historia migratoria de los colectivos que influyen en el nivel de preparación y las capacidades para lidiar con, y manejar los efectos de las dinámicas migratorias. En un extremo, de la Torre identifica en algunas zonas rurales una diáspora de la tradición, en la cual lo comunitario:

…también es causa para que el proyecto geográfico de la migración se reproduzca… Es imposible (para) un chico entre 20 y 30 años que esté viviendo en Arbieto. Se le acerca la gente y le dice: ‘¿qué estás haciendo aquí? Por qué estás perdiendo tu tiempo aquí? Estás enfermo o qué pasa? Te toca estar allá (en Virginia, Estados Unidos).

Este fenómeno, que de la Torre describe como: la red te llama, es muy distinto a las dinámicas de inserción en la migración internacional de los sectores periurbanos:

La periurbana es una migración más reciente (en la) que no se han establecido laboralmente en España. (…estos procesos) no han permitido todavía capacidades de ahorro tan grandes que las que ha permitido desde la década de los 80 y 90 la migración a Estados Unidos en lo rural (ibid).

Este investigador insiste sin embargo en no trazar la polaridad entre lo rural y lo urbano, sino en marcar espacios con trayectoria migratoria, en donde es probable que se hayan desarrollado competencias de capital social que le permitiría vivir distinto el fenómeno migratorio a España. Este enfoque en la presencia o no en una comunidad de una capacidad de gestión frente a todo lo nuevo que conlleva la migración internacional, encuentra su par en un comentario de Ledo (2008) sobre las consecuencias negativas de la crecida migración de mujeres bolivianas:

Veo que no estuvimos preparados para tener un colapso de este tipo. Me parece que el costo de la salida de la madre –dado que ella podía resolver indirectamente la solución de la crisis económica familiar a través de la migración y el envío de remesas –el costo, no sabemos cuál va a ser.

Esta última observación plantea desafíos distintos para, por un lado, aquellas comunidades que cuenten con un capital social considerable pero no lo estén aprovechando para estar mejor preparados a convivir con la migración internacional; y por el otro lado, las colectividades con un importante déficit en cuanto a su cohesión y/o capacidades de organización social. Para el primer conjunto se puede, en el mejor de los casos, incluso considerar la viabilidad de opciones de codesarrollo. Naïr (citado en Giménez et al. 2004: 8) caracteriza el codesarrollo como:

...una propuesta para integrar inmigración y desarrollo de forma que ambos países, el de envío y el de acogida, puedan beneficiarse de los flujos migratorios. Es decir, es una forma de relación consensuada entre dos países de forma que el aporte de los inmigrantes al país de acogida no se traduzca en una pérdida para el país de envío.

Los criterios de un proyecto o iniciativa de codesarrollo serían (ibid: 17): el aprovechamiento del potencial de desarrollo de las migraciones y de la transnacionalización de las relaciones entre países; la colaboración de entidades gubernamentales y/o sociales de origen y destino; la participación activa de los propios migrantes; el diseño y la ejecución de acciones o actividades tanto en origen como destino; beneficios relevantes en ambos polos; y su perspectiva de interculturalidad. De la Torre (2007) brinda una importante ampliación y especificación de este listado, a partir de sus estudios entre la población de Arbieto y otras localidades del Valle Alto cochabambino.

Sin embargo, a partir de lo avanzado en nuestra investigación en la zona sud de Cochabamba, vemos aún muy remota su posible relevancia directa para la población de estos espacios periurbanos. La imagen que se presenta ante todo, como resultado de las entrevistas realizadas, es la de una vecindad que percibe a la migración como un tema propio del ámbito privado familiar. En el camino a encontrar los factores que vinculan la migración internacional al desarrollo comunitario, el primer paso sería por ende, el reconocimiento del tema como un asunto de interés colectivo y/o público.

Lo privado y lo público

La pregunta de investigación que añadimos a las ya existentes al iniciar esta segunda etapa, nació en relación a esta última conclusión: ¿qué pasa cuando se estimula (o estimulamos) la reflexión colectiva sobre el tema de la migración internacional y su relación con el desarrollo local, en espacios colectivos y/o públicos locales? Es por ello que cerramos este avance en el abordaje teórico de nuestra temática de estudio, con algunas reflexiones con respecto a la definición de lo privado y lo público.

Michael Warner (2002) define a lo público como el crear-mundo poéticamente, enfatizando las maneras en que determinados públicos crean su forma de ver el mundo y estar en él. Este punto de vista nos obliga –como investigadores –a reflexionar sobre las relaciones sociales que se dan en las construcciones particulares de los diferentes colectivos, es decir, sobre el cómo las formas de comunicar o de relacionarse en lo colectivo crean modos de ser en lo social que afectan la formación subjetiva no solo de aquellos que participan en el discurso público sino, también de los que se encuentran excluidos de ese público.

En este marco lógico cobra relevancia la observación de Nef (1999) en sentido que la pérdida de capacidades colectivas de adaptación a lo que traen los nuevos vientos globalizadores, va acompañada de la continua redefinición de las esferas de lo personal, lo privado y lo público. La pregunta clave es, entonces: ¿quién define lo público? Calhoun (2004) describe cómo en la Europa del siglo XVI, con el fin del período feudal, la noción de lo público empezó a ser desplazada: desde un aspecto del gobernante soberano, pasó a significar la participación en el gobierno de personas apropiadamente públicas. Desde allí, ya no era lejos llegar –a través del eslabón de la Razón de la Ilustración –a la dotación de esa autoridad en el mando por la razón apropiadamente pública que se ve en el período moderno.

En el uso contemporáneo general, público connota inclusión, lo comunal, el pueblo. Sin embargo, una mirada a sus aplicaciones específicas demuestra que en su uso el término marca perspectivas radicalmente diversas sobre la integración de individuos en lo social. Una sociología de públicos nos ayudará a entender mejor esta integración, en relación a determinadas relaciones económicas, políticas y culturales. Según Calhoun (: 9), lo público es una categoría constitutiva de la era moderna, pero uno que es constantemente problematizada y esencialmente disputada.

En juego en la exploración de lo público está la posibilidad de entender las identidades colectivas en tanto éstas se conviertan en comunidades políticas, se formen por –o alteren a –desigualdades económicas, y recurran a formas simbólicas –o creen nuevas. Examinar lo público en vez de la cultura o la sociedad resalta la interacción y autoformación continua en vez del conjunto determinado de prácticas que distingue a un grupo de otro. Lo público (…) evoca ‘identidad’, pero con más énfasis en las acciones y sus consecuencias que en las características de los agentes (Robins 1993: xvii). Es decir, la noción de lo público permite que vayamos más allá de las definiciones demarcadoras de los conjuntos sociales; nos permite examinar estos colectivos desde abajo, en sus momentos de elaboración política, económica y simbólica.

volver a exploraciones

última actualización 06/01/09