Migración internacional y desarrollo comunitario Opciones para la práctica colectiva y la política pública en zonas periurbanas de Cochabamba
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JUSTIFICACIÓN

El trabajo parte de una necesidad urgente y práctica de conocer los efectos socio-económicos, culturales y políticos de la migración internacional desde la zona sud de Cochabamba, Bolivia.
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Balance del Estado de la Investigación

a. Corrientes de investigación

La migración internacional se ha llamado la forma más íntima de la globalización. A la vez que la magnitud económica de remesas ha asombrado expertos de desarrollo – mandándoles corriendo a buscar maneras de apalancar sus sumas pasmosas en el desarrollo local, la reorganización de sistemas sociales ha lanzado al concepto de la transnacionalidad a primer plano. Y mientras tanto, cada vez más familias bolivianas viven la realidad de doble filo de la dispersión distante y difícil.

De acuerdo a estimaciones de los países receptores y del SENAMIG, los bolivianos que estaban fuera del país a mediados de 2006 sería entre 2,310,000 y 3,315,000 (Romero y Urrelo 2007). Estudios realizados por Genevieve Cortes (1998) a base de datos del INE estiman que la población emigrante de Bolivia en 1976 alcanzaba al 4% y en 1992 al 6%, en relación a la población total de Bolivia. Los bolivianos fuera del país actualmente, según Cortes, alcanza al 35% de la población del país.

No hay duda que estos números impresionantes de la migración están reconfigurando la vida social nacional. Pero, ¿a través de qué mecanismos y con qué consecuencias? En parte, podemos acercarnos a la pregunta apoyándonos en la amplia literatura que va aumentando sobre la migración internacional. En esta literatura destacan tres corrientes de investigación. El aspecto más estudiado de los efectos de la migración internacional en los países de origen es la relación entre la economía privada de remesas y la economía pública de desarrollo. También hay una colección extensa de estudios empíricos sobre los efectos familiares de la migración, que se enfoca especialmente en los cambios de roles de género y en los efectos de salud y educación de hijos de emigrantes. Más recientemente, se ha explorado la determinación de las nuevas formas socio-culturales que abarcan espacios transnacionales. A la vez que la totalidad de la literatura delinea pautas para nuestro propio proyecto de investigación, también tomamos como un reto la superación de las limitaciones disciplinarias de los tres separados corrientes de investigación.

Aunque tales limitaciones disciplinarias son evidentes en los estudios económicos de las remesas, esta línea de investigación nos ha proveído con una base de datos sobre las cantidades de emigrantes y los montos que mandan a casa. Esto ha sido un logro particularmente importante dado la informalidad que permea el fenómeno. Hace solamente una década, se pensó que las remesas representaban cantidades pequeñas que se “perdían” en el consumo familiar. De hecho, uno de los pocos estudios de esa época sobre los efectos de la migración transnacional en Cochabamba (Dandler y Medeiros 1991) argumentó que el 81% de lo que las remesas que recibían los familiares de emigrantes se destinaba al consumo básico de los hogares y no a inversiones productivas en apoyo al desarrollo local. Una vez, sin embargo, que se entendió (Ratha 2003) que las cantidades de remesas son muchísimo más grandes de lo que se pensaba – alcanzando hasta tres veces más de lo que se gasta en ayuda externa (OIM, UNPFII 2006) – investigadores se han comenzado a dedicar considerablemente a la evaluación comparativa del impacto económico de las remesas al desarrollo (Vertovec 2000, Orozco 2002). Por ejemplo, se ha identificado que el efecto positivo de desarrollo de las remesas es mayor “en países de origen en los cuales mercados laborales son integrados; [la] segmentación [de estos mercados], causada por infraestructura inadecuada o por barreras culturales y étnicas, pueden restringir los beneficios a las comunidades migrantes y puede aumentar la depravación relativa de las comunidades no-migrantes” (Katseli 2006, p.9).

Siguiendo los pasos de los estudios económicos, otra corriente de literatura ha buscado determinar los efectos familiares y personales de la migración internacional. Aunque una parte de estos estudios ha tomado las remesas como punto de partida para examinar su consecuencia social, viendo, por ejemplo, cómo su uso afecta a la salud y la educación de las familias de los migrantes (Martine et al 2000, OIM 2006); otros han explorado aspectos socio-psicológicos que aportan a la evaluación del efecto de la migración en las comunidades de origen. Estos estudios han abarcado el efecto de la migración en los roles y la composición familiar, en la equidad de género y en la psicología y prácticas de convivencia de las familias del migrante (Kelson y DeLaet 1999). Por ejemplo, un estudio reciente sobre “Los costos humanos de la migración” en Cochabamba, ha identificado un aumento en la violencia personal contra menores debido a la ausencia de los padres emigrantes (Ferrufino et. al 2007). A pesar del enfoque y los hallazgos valiosos de esta corriente de literatura, su acercamiento al tema es similar a la corriente económica, considerando a la migración como una consecuencia personal/familiar de factores globales del empuje y tire del mercado laboral y a los efectos socio-económicos de la migración como una agregación de sus efectos individuales.

La corriente de investigaciones que va más allá de esta limitación conceptual es la que se enfoca en la transnacionalidad como la construcción de nuevas formas sociales y categorías conceptuales. Investigadores “transnacionales” argumentan que la oposición de lo global y lo personal pierde viste del “carácter horizontal y relacional de los procesos económicos, sociales y culturales que salen de espacios nacionales” (Ong 1999). Estudios transnacionales se caracterizan por un acercamiento socio-constructivista que busca los efectos de la migración en la creación de nuevos procesos, prácticas y categorías culturales y conceptuales (Levitt 2001). Aunque esto ha resultado en que algunos teóricos transnacionales se limiten a lo conceptual (Appadurai 2001) o cultural (Gardener & Osello 2003), otros han podido partir de este enfoque para poder explorar las relaciones entre los diferentes aspectos de la migración.

El trabajo reciente e importante de Leonardo de la Torre (2006, 2007), en el que identifica la contribución productiva y discursiva de la migración en comunidades del Valle Alto, es un caso empírico ejemplar de tal interdisciplinaridad. La fuerza del este trabajo reside, por una parte, en sus descripciones compasivos pero desapasionados (en decir, no evaluativos) de procesos sociales y efectos profundamente personales, y relacionadamente, en su habilidad de trazar las relaciones entre aspectos socio-culturales y económicos de la migración. Los conceptos de violencia simbólica y distinción social desarrollados por el sociólogo Pierre Bourdieu (1984, 1991) le dan a de la Torre elementos para explorar categorías discursivas y económicas en conjunto, ya no por separado.

b. Desarrollo local peri-urbano

Teóricamente y empíricamente, posicionamos nuestro propio proyecto de investigación como descendiente de los trabajos de de la Torre. Por una parte, siguen faltando trabajos interdisciplinarios que precisen más las relaciones entre los diferentes planos de la migración. Nuestro trabajo busca encontrar las distintas correlaciones de la migración que son estudiadas en las mencionadas corrientes de investigación – las que se enfocan en lo económico-laboral, en lo personal-familiar o en lo socio-cultural. Por otra parte, insistimos en la importancia del factor urbano – en particular lo peri-urbano como escenario en el que se encuentran varios procesos migratorios – en la identificación de causas y efectos de la migración. De un lado, hay una relevancia numérica, ya que el área peri-urbana de América Latina ha crecido y seguirá creciendo como una de las manifestaciones concretas de la llamada “globalización”. Esperamos que nuestra investigación pueda servir como caso comparativo urbano al estudio rural de De la Torre. De otro lado, es especialmente el enfoque peri-urbano que nos dará posibilidades de nuevas intervenciones teóricas en la literatura sobre los efectos de migración en las comunidades de origen. Dado que no se puede tomar a las mismas “comunidades” del espacio peri-urbano como construcciones consumadas, es exactamente en estas zonas en donde esperamos encontrar e identificar algunas de las dinámicas sociopolíticas más vibrantes con impacto en la generación de nuevas formas de entender lo “comunitario” y el “desarrollo local”.

En las últimas décadas, el ámbito económico, político y social de las colectividades se relaciona de forma muy estrecha al concepto de desarrollo, definiéndolo como un proceso de cambio hacia un estado superior, el cual es favorable y deseable. En sus diferentes formas y niveles, el desarrollo permitiría conjuncionar varias fuerzas sociales dentro de un tiempo y espacio especifico, permitiendo crear cambios donde modifiquen la situación actual del momento. El desarrollo comprende toda una lógica de actitudes y comportamientos proyectados hacia un cambio con una estrecha relación entre economía, política, cultura y sociedad. De este modo al desarrollo lo podemos entender como aquella unión de funcionamiento entre la economía y formas productivas, instituciones públicas, estilos de vida y ciudadanía.

Hoy además, a menudo se equipara el desarrollo con la expansión de una unidad productiva, donde ésta puede ser una sociedad entera. En Bolivia, las autoridades nacionales recientemente llegaron a plantear como anti-tesis a ello la promoción de un objetivo para la sociedad del “bien vivir” en el que en vez de tomar al crecimiento como supuesto, por ejemplo cabe una atención preferencial a cuestiones como la armonía con el medio ambiente y la seguridad alimentaria; sin que éste aún haya podido plasmarse en un conjunto de políticas públicas coherentes y realistas.

En torno al término de desarrollo ha surgido una gran proliferación de significados, los cuales exigen identidad propia según sus características individuales. De esta manera, en función de la creación de una visión sobre el desarrollo y la forma mas apta para acercarse a un sector especifico, se define el desarrollo local ubicado en una comunidad determinada. En particular en la zona sud, el enfoque local del desarrollo surge ante los problemas de desempleo y desorganización social que van condicionando cambios estructurales en la sociedad, y obligan a encontrar alternativas para obtener un mejor nivel de vida en la población local. A este concepto de desarrollo local se lo puede especificar en tres espacios:

- El campo económico y social conformado por una diversidad de ámbitos articulados los unos a los otros dentro de lo económico institucional y territorial.
- Las dinámicas que ocasionan la transformación del conjunto de estos espacios.
- La capacidad de visión y articulación que posee una sociedad de poder definir y encaminar su desarrollo orientando su propia transformación.

De esta manera, el desarrollo local impulsa a los propios actores locales en la definición y el desempeño de proyectos autónomos dentro las comunidades. Dentro las zonas de estudio, el desarrollo local es un factor determinante en los pobladores en los procesos de definición de su residencia y nivel de pertenencia en dicho lugar. Características y requisitos esenciales, tales como servicios básicos, son importantes para el desarrollo cotidiano de su existencia. Tomando en cuenta que estos elementos son indispensables para la permanencia de sus pobladores dentro de un territorio especifico, suelen existir situaciones donde la población carece de tales servicios básicos, pero aun así, su sentido de pertenencia y su necesidad de proteger su pequeño espacio privado no es sobrepasada por la ausencia o precariedad de aquellos servicios básicos.

Existen elementos claves en las visiones de desarrollo de aquellas poblaciones, especialmente las obras físicas y tangibles, es decir: la construcción de escuelas, hospitales, iglesias, el arreglo de plazas y otros espacios públicos del lugar con una capacidad aglutinadora. Pero también existen horizontes más amplios en la visualización de un efectivo desarrollo comunitario, que podrían ser distintos para mujeres y hombres, y para jóvenes y adultos. Es llamativo el hecho que la dirigencia predominantemente masculina de Nueva Vera Cruz plantea la necesidad de impulsar a los sectores productivos del barrio; mientras que en K’ara K’ara, con una mayor participación dirigencial femenina, las prioridades propuestas giran en torno a la salud y la educación. Correlaciones como ésta necesitarían ser corroboradas con datos adicionales.

De otra parte, en los lugares de estudio, los que todos reúnen a muchas familias de la migración interna, es común encontrar entre su población una fascinante combinación de pertenencias simultáneas a comunidades diversas de áreas rurales y urbanas. De esta manera, la economía familiar así como su organización social a menudo se asientan en la capacidad de articular diversas actividades laborales, tan diversas como pueden ser el profesorado, la venta de productos agrarios y el pastoreo de ovejas. Estas dinámicas involucran la reconstrucción paralela de lo comunitario en más de un lugar, ya que existe un constante ir y venir entre una comunidad y la otra. Tampoco es extraño encontrar pobladores con experiencias y/o cargos de liderazgo en dos comunidades distintas y físicamente distantes.

Por sus características particulares, la zona sud de Cochabamba da la oportunidad de profundizar en las cuestiones de los efectos de migración en condiciones de elevada desigualdad y en zonas con altos grados de organización. Estudios urbanos de migración internacional se han hecho sobre todo en las ciudades receptores, sin embargo, la cantidad creciente de emigrantes que provienen de zonas urbanas demanda que su estudio sea considerado. Un primer acercamiento cuantitativo a las realidades del departamento de Cochabamba, por ejemplo, medía un 47% de los emigrantes transnacionales provenientes de la zona metropolitana frente a un 14% que emigraron desde el Valle Alto (Hinojosa 2006). Con respecto a los lugares de investigación, los datos de censos y muestras realizados a fines del 2007 indican una participación directa en la migración internacional de un 32% de las familias de K’ara K’ara, un 24% en Mineros San Juan, y un 15% en Nueva Vera Cruz y Lomas de Santa Bárbara.

Todo este movimiento de emigrantes se caracteriza por individuos que en su mayoría oscilan entre los 20 y 40 años de edad, lo que nos urge tomar en cuenta el gran desplazamiento de la mano de obra productiva. Las familias encuestadas en los tres barrios en un 98% a 100% identifican al trabajo como el motivo del viaje de su familiar o familiares al exterior. También cabe aclarar la crecida participación femenina en este fenómeno, que en K’ara K’ara se determinó en un 58%, en Mineros San Juan en un 54%, en Nueva Vera Cruz en un 51% mientras Lomas de Santa Bárbara es el único lugar con prevalencia masculina (41% de sus migrantes es mujer y 59% varón). Un aspecto importante de este estudio radica en que el mayor flujo de personas de estos lugares que salieron con destino al exterior, se remonta a un transcurso de tiempo que oscila entre los 5 y 6 años mientras que el tiempo de existencia de dos de los barrios (Mineros y Lomas) es de 7 a 10 años.

c. Presentación de los lugares de estudio

Desde los años 80, la masiva migración interna a la ciudad de Cochabamba ha resultado en la explosión de sus zonas peri-urbanas, con la zona sud constituyendo el territorio urbano más accesible para sectores sociales con pocos recursos. Estos nuevos pobladores llegaron a la zona sud en urbanizaciones establecidas sin servicios básicos, con escasa atención de servicios públicos, y muchas veces sin seguridad de tenencia de tierra. Por ende, desde su establecimiento, estas vecindades han tenido que organizarse colectivamente para auto-gestionar su desarrollo comunitario. Los cuatro lugares de estudio para estas investigaciones nos muestran casos comparativos que subrayan diferentes dinámicas de organización y desarrollo comunitario, vistos en los distintos rasgos de cada vecindad en cuanto a sus espacios públicos y privados, sus definiciones de identidades y pertinencias, su cohesión social y relaciones sectoriales y sus tensiones entre lo institucional y lo informal. Nuestro objetivo es entender la relación entre la migración externa y estas características en cada lugar de estudio, dándonos paso a una mejor comprensión de la articulación de la migración internacional con el desarrollo colectivo en diferentes contextos peri-urbanos.

Dos de los lugares de estudio son vecindades de nueva creación, con menos de una década de existencia. Situadas en la parte más sureña del Distrito 8 de la zona sud, estos barrios son ejemplares de urbanizaciones establecidas por loteadores. Las vecindades de Lomas de Santa Bárbara y Mineros San Juan fueron asentadas en áreas aparentemente deshabitadas, con propietarios indeterminados. El establecimiento de los dos barrios fue por imposición de uso en vez de derecho propietario, ya que lo más crítico en su establecimiento fue la presencia física de grandes cantidades de asentadores y la participación de ellos en enfrentamientos para defender sus espacios. Esta historia compartida le da a cada barrio una identificación y cohesión fuerte frente a sus relaciones externas y sectoriales.

En estos dos barrios la urgencia de gestionar colectivamente para satisfacer las necesidades básicas de acceso a agua, luz e instancias educativas y de salud hace que los espacios colectivos y públicos sean de alta importancia. ¿Cómo afecta la migración externa a estas labores colectivas? Dentro del contexto de sus similitudes, las diferencias organizativas entre Lomas de Santa Bárbara y Mineros San Juan nos ayudarán mejor precisar la respuesta a esta pregunta.

Por un lado, Mineros San Juan está más integrado en relaciones sociales externas que Lomas de Santa Bárbara, desde organizaciones locales que trabajan con su dirigencia hasta entidades internacionales de financiamiento que apoyan su desarrollo. Un primer acercamiento a estos sitios muestra que Mineros San Juan tiene una participación más fuerte en la migración externa también. Entre las viviendas humildes de Mineros se encuentran unas cuantas casas nuevas y grandes de dos pisos, de materiales de construcción costosos, además de que hay mayor transferencia de lotes en Mineros que en Lomas. ¿Estas inversiones llegan a contribuir al desarrollo colectivo de Mineros? Lomas de Santa Bárbara – como todas las vecindades del Cercado – también tiene una cantidad importante de familias con parientes en el exterior. Sin embargo, este barrio es más aislado que Mineros, en cuanto a sus relaciones organizativas y hasta en su ubicación y accesibilidad. A diferencia del barrio Mineros, la identificación de pertenencia en Lomas es más por manzano que por barrio. En tal contexto, ¿que incidencia tiene la migración externa en el desarrollo comunitario, o hasta en la definición de lo comunitario?

Las dos otras vecindades de estudio tienen características distintas de Lomas y Mineros que nos facilitarán la precisión de las relaciones entre la migración al exterior y la organización y desarrollo colectivo. Nueva Vera Cruz y K’ara K’ara son urbanizaciones con más antigüedad que Lomas y Mineros, además de haber sido pobladas de manera menos informal ya que la tenencia de sus tierras es regularizada. Nueva Vera Cruz, en la parte norte del Distrito 8, se estableció en los años 80, mientras que K’ara K’ara, en el Distrito 9, se ha ido transformando a través de la urbanización de una comunidad tradicionalmente agraria.

Dada la mayor accesibilidad a servicios básicos en Nueva Vera Cruz que en Lomas o Mineros, los asuntos colectivos parecen ser menos importantes en este barrio. Sin embargo, Nueva Vera Cruz sí goza de una fuerte organización dirigencial que trabaja con relativa eficacia, aunque de forma más representativa que participativa. La migración externa de Nueva Vera Cruz ha sido muy importante en el barrio en los últimos diez años. Aparte de la construcción ubicua de casas nuevas con murallas altas, ¿cuáles otros impactos tiene esta migración en la organización de los vecinos y en su trabajo colectivo? Es decir, en esta vecindad donde el sentido de pertenencia de los vecinos es más a lo estatal y lo formal que a lo barrial e informal (como lo es en Lomas y Mineros), y donde los espacios públicos son menos evidentes que en Lomas y Mineros, ¿cómo transforma la migración al exterior a lo colectivo o contribuye a ello?.

K’ara K’ara, a diferencia de los otros barrios, tiene dos poblaciones distintas, que viven en tensión: los comunarios que han trabajado tradicionalmente en la zona agricultor, y los pobladores urbanos que han llegado a raíz de la expansión de la mancha urbana. Sin embargo, estas dos poblaciones también tienen un fuerte objetivo común que les une, el problema de su ubicación cercana al botadero del Cercado y el alto nivel de contaminación que eso conlleva. Estas características particulares le darán al espacio físico de la OTB de K’ara K’ara un valor especial como sitio de investigación comparativa al examinar las relaciones entre la migración externa y lo comunitario.

Un acercamiento cuantitativo del impacto en la economía familiar se presenta en los datos de los muestreos y censo correspondientes a tres de los barrios. Por ejemplo, en Nueva Vera Cruz el 65% de las familias con familiares en el exterior afirman tener apoyo económico y un 62% considera que la migración al exterior genera mejores condiciones de vida. Igualmente en Mineros San Juan un 65% tiene apoyo económico y un 43% considera tener un mejor nivel de vida gracias a la migración y por ultimo en Lomas de Santa Bárbara un 68% tienen apoyo económico e igualmente consideran tener un mejor nivel de vida.

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última actualización 24/10/08